Alberto Fernández sigue construyendo su red de apoyos en el exterior

Prevé viajar este jueves a México, donde planea reunirse con el presidente López Obrador. Cree que su triunfo en las PASO es el umbral para la vuelta de fuerzas “progresistas” en la región.



Alberto Fernández, durante su clase sobre comunicación y democracia, la semana pasada, en Madrid.

Con un puñado de viajes y algunas declaraciones fuertes, Alberto Fernández dejó bocetado un plan de política exterior para su eventual gobierno. El candidato a presidente del Frente de Todos regresó la semana pasada de su gira ibérica -que por el tenor de las reuniones estuvo más cerca de una visita oficial que la de un candidato- y ya el jueves vuelve a partir, esta vez a México, donde se verá con el mandatario de izquierda Andrés Manuel López Obrador. Antes de las elecciones de agosto, visitó al detenido ex presidente brasileño, Inácio Lula da Silva, en prisión -a quien comparó con Cristina Kirchner- y al uruguayo José Mujica. Fernández considera haber dado el primer paso para el retorno del “progresismo” a la región: “Argentina parece ser el primer país del continente que se pone de pie frente a la s políticas conservadoras y de derecha”, dijo en Madrid.

Privilegiar a Europa sobre Estados Unidos, pero rediseñar el acuerdo con el Mercosur; una visión más tibia sobre Venezuela y el apoyo a una salida negociada; tensión con Brasil, y el “sueño” de revivir la Unasur son algunos de los giros que en política exterior que podría tener la Argentina con Fernández presidente.

“Tenemos que volver a poner nuestra mirada en Europa”: Fernández se vio en España con el presidente español, Pedro Sánchez (PSOE), que hoy lucha por formar gobierno, y en Portugal con el primer ministro Antonio Costa. En suelo europeo, bajo el argumento de proteger a las empresas argentinas, Fernández transmitió su intención de revisar puntos del acuerdo entre el Mercosur y la UE: el pacto de libre comercio, ya herido por los cruces entre el presidente francés Emmanuel Macron y el brasileño Jair Bolsonaro por Amazonas, será un tema sensible para la nueva administración.

Pero entre las definiciones en Madrid, se destaca la de correr a EE.UU. del lugar privilegiado en las relaciones externas: “No digo que tenemos que tener una relación mala con Estados Unidos, sino una relación madura”, afirmó. En los últimos días, sin embargo, Fernández confirmó que tuvo una buena charla con el embajador estadounidense, Edward Prado, y aseguró que EE.UU. “está mirando más allá del 10 de diciembre”.

Pero Fernández también planteó la necesidad de que Argentina se aleje del Grupo de Lima, creado para adoptar una postura común frente a la crisis venezolana, e integrado por Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Perú, entre otros. “Que Argentina sea parte del Grupo de Lima y esté tan condicionada a las políticas norteamericanas, nos ha hecho retroceder ”, dijo.

Fernández, con Pepe Mujica, antes de las primarias.

El Grupo calificó de “régimen ilegítimo y dictatorial” el gobierno de Nicolás Maduro y reconoció a Juan Guaidó como presidente interino. Desde que asumió López Obrador (diciembre del 2018), México no acompaña a las declaraciones del Grupo de Lima. Junto a Uruguay y Bolivia, son de los pocos países de la región que no reconocieron a Guaidó , y que bogan por una salida negociada para la crisis en Venezuela, sin prestar demasiado oído a las denuncias de graves violaciones de derechos humanos de parte del gobierno chavista.

Esa es la visión de Fernández, que viaja el jueves a México. Aunque hubo dudas en los últimos días, voceros del FdT confirmaron a este diario que está acordado un encuentro con López Obrador. Antes de las PASO, había visitado en Uruguay al ex presidente José Mujica. Desde el Frente Amplio, el partido de Mujica que sigue en el gobierno con Tabaré Vázquez, reconocieron que en Venezuela hay dictadura, pero sostienen que “tienen que resolverla ellos”.

La segunda visita al exterior como candidato fue a Brasil, a visitar al ex presidente Lula da Silva en la prisión. Los cruces entre Fernández y Bolsonaro llegaron luego al nivel del insulto. En las últimas semanas, bajaron los decibeles. Brasil es el principal socio comercial de Argentina: la relación entre ambos países es un tema central.

En su paso por Europa, Fernández dejó otro fuerte mensaje interno y externo: “Lo que pasa con Lula y Correa es imperdonable. Lo que está pasando Cristina ha sido una persecución sistemática”, dijo. El ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue procesado con orden de detención por corrupción. Su delfín, Lenín Moreno, le soltó la mano y se consolidó en el poder.

“La victoria de Fernández es importante para Brasil: podría significar el inicio de un cambio en la región”, dijo Celso Amorín, ex canciller de Lula. Se refería al regreso de gobiernos de corte “progresista”. En principio, un diagnóstico apresurado: Bolsonaro tiene 3 años más de gobierno, y el Frente en Uruguay y Morales en Bolivia tienen prueba electoral en meses. Pero también Fernández consideró que los argentinos abrieron un camino en esa misma dirección: “Lo que está pasando en la Argentina es esperanzador par muchos en América latina”.


“No se espera un cambio radical”


Federico Merke, director de las carreras de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en Universidad de San Andrés.

P-¿Cómo ve el giro exterior en una eventual presidencia de Alberto Fernández ?

R-Mi sensación es que la herencia lo va a limitar bastante. Por un lado la relación organismos financieros internacionales, toda una agenda que habrá que renegociar, y por el otro la negociación Mercosur con la Unión Europea. Yo creo que el margen para el cambio, en ese sentido, va a estar muy restringido. Donde puedo ver un intento de cambio es en el acercamiento regional, con Uruguay, Bolivia, Ecuador, México, que tampoco va a ser muy fácil porque la región esta muy desintegrada, hay muy poco diálogo. Fernández dijo que quiere recrear la Unasur, yo lo veo bastante difícil. Espero algunos cambios, pero no se espera un cambio radical.

P-¿Ve un cambio de aires políticos a nivel regional?

R-No espero que la región cambie mucho en los próximos años; la nota pesimista de la región es la crisis venezolana, por un lado, y el desmadre que está haciendo Bolsonaro con la política interna y externa en Brasil, por el otro. Mientras esos dos elementos no se alteren, dudo que haya un cambio en la dinámica regional.

P-¿Cómo se sostiene el Mercosur, con Bolsonaro en Brasil y Fernández en Argentina?

R-Yo creo -espero- que Fernández va a tener una relación pragmática con Brasil, porque Brasil es nuestro principal socio comercial, es nuestro socio en materia de energía nuclear, hay compromisos en Seguridad, narcotráfico, etc. No se puede desatender. Fernández va a tratar de tener una relación, si se quiere, poco ideológica, más basada en intereses concretos.

P-¿La salida argentina marcaría el ocaso del Grupo de Lima?

R-El Grupo de Lima se ha enfrentado con una realidad de que Guaidó difícilmente llegue al poder, de que la presión desde afuera no lo ha logrado, aunque no puede reconocerlo lógicamente. Ese diagnóstico Fernández lo comparte, y llega, en ese sentido, con una ventaja. Esto le permitirá tomar distancia del Grupo de Lima, pero también de Maduro y alentar un camino que apunte al diálogo entre oposición y gobierno. Por eso se ubica más cerca de México y Uruguay. Llegaría en una situación más cómoda que hace un año.


“Es imposible ignorar a los Estados Unidos”


César Mayoral, exrepresentante ante las Naciones Unidas y ex-embajador en Canadá y China.

P-¿Cómo ve el giro exterior en una eventual presidencia de Alberto Fernández?

R-La política exterior no es unipersonal, uno no determina solo hacia dónde va: lo hace después de que otros “más importantes” (desde el punto de vista económico y geopolítico) van en una dirección. Nadie puede hacer política exterior sin mirar, por ejemplo, cómo es el gobierno de Estados Unidos y la personalidad de Trump. El gobierno de Macri creyó en un mundo que desapareció cuando asumió, un mundo de la integración con Obama, y se encontró con un mundo hostil, con guerras comerciales. Ese es el mundo que se va a encontrar Fernández si gana. Es imposible ignorar a los Estados Unidos. Pero ha habido una sobreactuación del gobierno de Macri hacia EE.UU. sobre todo con el tema Venezuela. Eso sí que va cambiar.

P-Fernández dijo que iba a privilegiar Europa sobre EE.UU. ¿Este posible distanciamiento, tendría correlato en privilegiar como socio a China?

R-Pensar eso sería desconocer cómo son China y Rusia. Se puede tener buena relación con China en lo comercial, está la soja, en lo financiero incluso, sin tener que enfrentarse con los Estados Unidos. Tratar de enfrentar a los Estados Unidos acercándose a China y Rusia no puede pasar de un deseo, pero no tiene sustentación práctica.

P-Desde el punto de vista financiero parecemos hoy fuera del mundo. ¿Es factible esta idea de que nos “caigamos del mundo” en términos de política exterior?

R-Los países no pagan las deudas, pagan los intereses, es tan abultado lo que Argentina debe que va a necesitar buscar apoyo político para pagar esos intereses. El gran tema será cómo concitar esos apoyos en un marco que no es el mejor, porque hay aprietes de todos lados, guerras comerciales que no favorecen a países que quieren comerciar. Pero hay que buscar apoyos.


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