Ana Navarro, la primera dama del río y de la Regata

La experimentada palista disfruta de su 17ª participación de la Regata con un condimento especial: por primera vez lo hace junto a su hija. “Correr con ella es lo único que me faltaba”, aseguró.



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Madre e hija disfrutan de un momento de conexión único.

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Tras participar junto a su compañero de vida, su hermano y su otro hijo, Nahuel, Ana se dio otro gran lujo.

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El look veraniego con trenzas le da un aire juvenil y a primera vista no pareciera ser la madre de Victoria Carrión, uno de los dos orgullos más grandes de su vida. De todas maneras, en el incesante ir y venir de cientos de palistas en el balneario de Choele Choel, nadie es indiferente a la presencia de una de las mayores leyendas que ha dado la Regata. Todos conocen y admiran a la eterna primera dama del río.

Ana Navarro saluda a todos y retribuye por igual el cariño que va recogiendo en el camino hacia el sector de hidratación y frutas. La tercera etapa ya es historia y en su cara sólo hay satisfacción. Al compartir el bote N° 53 con su hija, Ana está cerrando un círculo que para ella es sagrado y que le llena los ojos de lágrimas a lo largo de toda la entrevista con “Río Negro”.

“Correr junto a Victoria es lo único que me faltaba. Ya lo había hecho con Luis Carrión, el compañero de mi vida, con mi hermano y con mi otro hijo, Nahuel”, apunta Ana, quien está disputando su regata N°17. El año pasado regresó a la tradicional prueba en un K-1 damas después de haber disputado en 2011, su última travesía junto a Nahuel. Ahora lo hace junto a Victoria, que con sus juveniles 17 años se está dando el gusto de vida.

“Es mi debut en la Regata y no podía ser con otra persona que no sea con mi mamá. Mi primer recuerdo de verla a ella en el agua es de cuando tenía 5 años corriendo junto a Omar Linares, pero a los 11 meses con mi papá, la fuimos a recibir a Conesa. Está la foto en el diario y todo”, dice Victoria y abraza a Ana que la mira con ojos húmedos.

“¿Cuántas gané? No sé, gané varias. Eso es anecdótico, para mí lo más importante fue haber corrido con todos ellos”, agrega Navarro, mientras su hija confiesa: “Desde chica, en cada Regata la acompañaba y desde algunos años le empecé a pedir que tenía que correr esta prueba conmigo. Estar hoy acá y verla como rema, es algo que me revoluciona todo. Estamos muy felices y disfrutando mucho”.

Para Ana, la Regata despierta sentidos y significados muy diversos. Desde el 1986 la travesía quedó sellada en su piel y ahora a los 51 años se está dando el lujo de cosechar todo lo que fue dejando verano a verano en las orillas del río Negro. “En esta prueba podés encontrar historias de vida de mucha gente que ha hecho lo imposible para poder competir acá. En un lujo encontrarte aquí con palistas de tantos lugares. La Regata es eso: diálogo, encuentro y desde este año, y muy profundamente, una necesaria conexión con este río que tanto nos da. El respeto y su cuidado, por sobre todas las cosas”.

Para Ana, la Regata es una gran familia y le alegra ver a en el agua o desde la orilla a aquellos palistas que crecieron en el río junto a ella. “Me reconforta ver a un campeón de tantas travesías como Juan de la Cruz Labrín acompañando a sus hijos, a Omar Linares y sus ganas de no perderse ninguna Regata, a Rubén Salazar que es realmente un hito. Hay muchos que hace tantos años vienen corriendo y yo siempre digo que la Regata no es lo mismo sin ellos”.

Victoria escucha a su madre, interrumpe y agrega: “Mientras veníamos remando le decía: ‘mamá sabelo, vos sos la reina y de la Regata’. De eso no hay dudas. Para mí ella es todo”. La humorada de su hija ayuda para que Ana pueda secar sus lágrimas de genuina emoción. “La verdad es que yo por sobre todas las cosas me siento hija del río, cada vez más. Y agradezco profundamente a toda la gente que nos está acompañando desde la orilla y alentando por igual a todos los palistas. Nunca vi tanto público en el puente de Paso Córdoba como en este año. Quiero disfrutar cada momento, cada palada, cada encuentro…”.

No hubo caso. Ana no pudo terminar la frase. La emoción pudo más y la despedimos sabiendo que su romance con el río sigue intacto. Es por eso que la reina llora, aunque sólo de felicidad y gratitud.

Canotaje

andrés maripe

“La verdad es que yo por sobre todas las cosas me siento hija del río, cada vez más. Y agradezco a toda la gente que nos está acompañando”.

Emocionada, Ana se sorprende año a año por el cariño público.

“Mientras veníamos remando le decía: ‘Mamá, sabelo, vos sos la reina y de la Regata’. De eso no hay dudas. Para mí ella es todo”.

Victoria disfruta de cada segundo que le entrega su debut en la Regata.

Datos

“La verdad es que yo por sobre todas las cosas me siento hija del río, cada vez más. Y agradezco a toda la gente que nos está acompañando”.
“Mientras veníamos remando le decía: ‘Mamá, sabelo, vos sos la reina y de la Regata’. De eso no hay dudas. Para mí ella es todo”.

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Ana Navarro, la primera dama del río y de la Regata