Análisis: conflictos ocultos por los Juegos
Datos
- El juez de línea, en pleno partido de Río 2016, ve que la bola pica afuera y, como debe ser, grita al segundo “¡Fora!”. Al segundo también aparecen dos policías con ametralladora, le ponen una mordaza y se lo llevan preso. La broma fue publicada en estos días donde el Comité Olímpico Internacional (COI) apeló una decisión judicial que autoriza a cualquier ciudadano a mostrar en los estadios carteles que digan “Fora Temer”. Michel Temer es el presidente interino en ese “golpe light”, “golpe frío”, “golpe de Congreso”, o como se lo quiera llamar, que esta semana concretó de madrugada el último acto que, seguramente, terminará desalojando a una presidenta elegida por 54 millones de brasileños: Dilma Rousseff. “Es increíble, todo acá es Juegos Olímpicos, Brasil luce en estos días como un país sin conflictos. Hay que leer prensa extranjera para entender qué está pasando en el país”. Me lo dice un corresponsal extranjero que lleva años en Brasil, el mismo que me mandó la broma del línea de tenis que se lo llevan preso porque sólo dijo “Fora”.
- Un juez, sabemos, autorizó a que se puedan exhibir carteles que digan que Temer ha usurpado el gobierno. El COI apeló. “No puede haber política dentro de los Juegos”, afirman sus autoridades. La política está siempre presente. Lo que el COI no permite son rebeldías. Lo saben bien los atletas rebeldes de México 68. En lugar de agitar banderitas, subieron al podio con el gesto del “Poder Negro” mientras sonaba el himno de su país. EE. UU. los expulsó para siempre. La decisión la tomó Avery Brundage, el mismo dirigente que apoyó los Juegos de 1936 en la Alemania de Hitler. El poder oficial no es política. La protesta rebelde sí.
- ¡Qué paradoja! Hasta que escribo estas líneas, la única medalla dorada que ganó el anfitrión fue de una yudoca que se crió en una de las favelas más conocidas, tanto que fue película (Ciudad de Dios). Había expresado su apoyo a Dilma porque sus planes con los atletas sin recursos la ayudaron a ser de nivel mundial. El deporte termina mostrando lo que el poder quiere ocultar. Aunque los grandes titulares omitan esa parte de Ciudad de Dios. Aunque omitan otro golpe a la democracia concretado de madrugada. Aunque la postal del Cristo Redentor quiera seguir hablando solamente de la “Ciudad Maravillosa”.
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