Análisis: Cristina se rodeó de funcionarios y 17 gobernadores
ANÁLISIS
Quedó claro. El poder recae en un solo conductor. Conductora en rigor. Y es monolítico, como solían recitar los primeros seguidores de Perón. Axel Kicillof fue el principal ejecutor de la estrategia de enfrentamiento con los “fondos buitres”, el juez Thomas Griesa e incluso con banqueros nacionales que habían ensayado una postrera solución al tema del “default selectivo”. Denominación que, por supuesto, fue negada por el gobierno que se puso como prioridad defender los canjes de la deuda externa a los que ingresaron el 92,4 por ciento de los bonistas.
Pero la que decidió no pone la firma a un acuerdo “que comprometa el futuro de los argentinos”, fue la presidente Cristina Fernández. Ironizando sobre los pronósticos apocalípticos a partir del incumplimiento de la sentencia de Griesa, sentenció: “Es 31 de julio (por ayer) y el mundo sigue andando, también la República. No deja de ser una buena noticia. Comienza agosto y sigue la vida”. Rodeada de funcionarios y 17 gobernadores hizo un llamado a la oposición para unirse en esta coyuntura. Volvió a resaltar su disímil ida y vuelta con el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri (ausente en el militante escenario de la víspera) e informó que llevará las discusiones al Congreso, mientras presentará batalla en foros internacionales con la ley en la mano.
No trató con respeto al 1 por ciento de los demandantes ni al magistrado neoyorquino. A los primeros los volvió a llamar “extorsionadores”. Al juez Griesa lo descalificó por “dañar y deteriorar severamente la plaza financiera” norteamericano, en beneficio de las de Luxemburgo y Londres, que ya están tomando previsiones para neutralizar a los especuladores que compran a precio de bicoca activos defaulteados y luego pretenden ganancias fenomenales, con intereses y punitorios.
A pesar del relato encendido, dejó abierto el diálogo y la posibilidad de que el pleito pueda encontrar un final feliz con el aporte de privados. Ya lo había adelantado el ministro Kicillof, quien luego de reunirse cara a cara con los holdouts, dejó sentado que el gobierno no cerrará la puerta a la intervención de bancos extranjeros, sin permitir activar la cláusula RUFO.
“Es una pavada atómica insinuar que la Argentina entró en default. Si hay un nombre que no tiene es default” puntualizó. Luego Cristina, dándole todo el aval, agregó que lo que hizo Griesa fue impedir el cobro. Denunció en ese contexto la existencia de intereses que “quieren tumbar” a la Argentina porque es un país “viable” para el futuro en base: a su autoabastecimiento energético, alimentos, territorio habitable y cultivable, recursos humanos calificados y mucha inversión en ciencia y tecnología.
ARNALDO PAGANETTI
(Agencia Buenos Aires)
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