“Anomia municipal”



Sorprende la columna de opinión de nuestro intendente publicada el 15 de este mes. En ella se refiere a la anomia como “la ausencia de ley” o “conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradación”. Coincido plenamente con las definiciones hechas por los autores mencionados por el intendente: la Real Academia Española, un jurista, un politólogo, un premio nobel de literatura y un escritor de renombre. Lamentablemente, no puedo decir lo mismo de los dichos de nuestro intendente cuando dice: “Ya no se trata lisa y llanamente del desconocimiento de la ley y del contrato social. Ahora esas leyes, surgidas de la institucionalidad del país, nacidas del orden constitucional, han sido reemplazadas por otras, por códigos de grupos minoritarios y violentos. Es decir, lo ilegal, por imperio del uso y la costumbre, se ha tornado legal a ojos de buena parte de nuestra sociedad. Lo ilegal se ha naturalizado”. Le recuerdo al jefe comunal que en virtud a su cargo debería dar ejemplo de legalidad y cumplir el artículo 1 de nuestra Carta Orgánica, que ordena la utilización del escudo municipal, y las ordenanzas que reglamentan su uso, con prohibición expresa del empleo de cualquier otro símbolo. Vale la pena mencionar que el escudo municipal fue creado en 1979 mediante un concurso ganado por el Sr. Aldo Mástice. Este símbolo que nos identifica como ciudad ha sido reemplazado por “códigos de grupos minoritarios” aunque no violentos y, como menciona el intendente a continuación, “lo ilegal se ha naturalizado”. Tanto es así que el mismísimo Concejo Deliberante lo ha aprobado de hecho y la Sindicatura Municipal nunca se ha expedido al respecto. Nuestros representantes políticos no consideran el escudo municipal como elemento principal de nuestra identidad. Hoy nos gobierna una preciosa “N” de colores vivos. Mucha de la cartelería oficial prescinde del escudo. Si seguimos así, el próximo intendente pondrá el de su familia y nos olvidaremos de la pertenencia a nuestra ciudad como ciudadanos. En otro párrafo dice: “Hay que admitir que la consolidación de este fenómeno deja al desnudo el fracaso de la dirigencia en el ejercicio de la autoridad”. A confesión de parte relevo de pruebas. La autoridad se ejerce con el ejemplo, un bien escaso en nuestro mercado de valores. Más adelante expresa: “Desde una posición de fuerza, quienes han decidido reemplazar las leyes por sus propios códigos quieren arrancar a las autoridades institucionalmente constituidas decisiones a su favor que, mayoritariamente, están disociadas del interés general. Y muchas veces lo logran”. Le recuerdo al intendente que el verdadero poder reside en el pueblo, que le confió la administración por un período determinado por la Carta Orgánica Municipal; por lo tanto, es sólo un representante. Las decisiones tomadas por su administración de tapar dos veces el anfiteatro, siendo una referencia histórica, ha sido una “posición de fuerza disociada del interés general”. Por último, define que “un corte de ruta o de calles, una toma de terrenos, el secuestro de un colectivo, son delitos y las instituciones de la democracia deben medirlos con esa vara. Y no se trata de ‘criminalizar la protesta social’, esa consigna panfletaria a la que fácilmente adhieren quienes reemplazan la ley con sus propios códigos, gobernantes y gobernados. Se trata de que el imperio del uso y la costumbre no puede avanzar sobre la Constitución nacional o la provincial y las leyes que de ellas emanan”. La misma vara que se debería usar para sancionar los delitos de lesa humanidad, que fueron cometidos desde los dos bandos dejando cientos de víctimas inocentes. La misma vara para sancionar a los corruptos, sean del bando que sean. La misma vara para sancionar a los funcionarios que malgastan los fondos públicos, olvidándose de la gente que necesita otro tipo de gasto público. La misma vara para sancionar el incumplimiento de los deberes de funcionario público. No son casuales los actos de vandalismo. La gente está decepcionada y los jóvenes desorientados y sin un sueño para cumplir. Lamentablemente, les da lo mismo romper, ejercer violencia sin sentido aparente. Una verdadera pena. Hago votos para terminar con la anomia que menciona el intendente. Sólo espero que sea el primero en reconocer sus errores. Ricardo Dougall, DNI 10.532.537 Neuquén

Ricardo Dougall, DNI 10.532.537 Neuquén


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