Aporta nuevas herramientas para una decisión de calidad



Miguel Ángel Cardella*

Este primero de agosto se cumplen dos años de la puesta en práctica del nuevo proceso penal acusatorio en Río Negro. Este primer tiempo del nuevo paradigma se observa un proceso más dinámico, cuyo primer acierto es la creación de la Oficina Judicial que organiza la faz administrativa del fuero de jueces penales que trabajan en forma horizontal, bajo un sistema de foro para que no exista ningún cuello de botella en el transcurso del procedimiento.

Entonces a los jueces solo les queda por resolver únicamente los planteos de su jurisdicción, es decir aquellos planteos que hacen el fiscal, la víctima y defensor. Esto significa que se ha dejado de lado la práctica de hacer todo escrito (que significa secreto al público), hoy todos los pedidos se hacen en forma oral, donde todo queda registrado en un video de imagen y audio.

Resta el tiempo de que los juicios orales ante jueces técnicos o los que pronto llegarán por jurados tengan la modalidad que la litigación ofrece con sus técnicas, donde exista la confrontación de los hechos, con testigos y peritos interrogados por ambas partes, en tensión para no perder la atención, generando información de calidad para una decisión, también de calidad, y dejen de ser lo tedioso del viejo sistema, esto es evolución. Es dejar atrás y en el olvido las viejas prácticas inquisitivas.

La capacitación en el nuevo sistema debe ser continua, un plan constante de capacitación como el que desarrolla la Escuela Judicial porque es necesaria la reflexión en prácticas y talleres para llevar luego a la sala de audiencia, usando un término deportivo hay que entrenar siempre, más aun previamente a una audiencia.

En lo personal me llama la atención la ausencia de los Colegios de Abogados en el compromiso hacia este nuevo sistema, en la búsqueda de “aggiornarse”, incluso, al futuro litigio por audiencias en los fueros de familia y civil. Pero me alienta el saber y observar como las nuevas generaciones de estudiantes y abogados se forman con las nuevas herramientas para el mejor ejercicio profesional.

Estas son nuestras visiones personales y sesgadas de nuestro entusiasmo por el cambio, está en falta -quizás en los próximos años- un monitoreo/auditoría que la universidad pueda hacer. Hay errores y ajustes, pero hemos iniciado un nuevo proceso que avanza con el corazón, la cabeza y las tripas.

*Juez del Tribunal de Impugnación, docente por concurso


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