Región

Aprender del dolor, a un año del femicidio de Las Ovejas

Marchas y contramarchas de un caso que cambió a un pueblo y dejó a la vista que la violencia machista mata.

Unos pocos turistas, los hombres en las veranadas y los chicos en las calles marcaban un mediodía tranquilo, el 22 de febrero del año pasado en Las Ovejas. Carina Apablaza se dirigía al barrio en el que vivía con su hija Valentina de 11 años desde que su ex pareja, Lorenzo Muñoz, había violado a la nena. Había tomado el camino más largo para evitar pasar frente a la casa de Muñoz, pero él las esperó y las mató.

Hoy la calle en la que las apuñaló lleva sus nombres para estimular la memoria y que no vuelva a pasar. Desde el 14 de septiembre del 2017 al 22 de febrero de 2018, Carina había denunciado a Muñoz tres veces. Una por abusar de su hija, otra por amenazas y una tercera, porque la perseguía. Sin casa y sin trabajo ambas vivieron diez días en el hospital.

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La calle en la la que las mató hoy lleva sus nombres. Un monolito las recuerda. Foto: Archivo Florencia Salto

La justicia, como medida, había puesto una prohibición de acercamiento de 200 metros, imposible de cumplir en un pueblo pequeño. “He tratado de cambiar el recorrido, pero a los días vuelvo a encontrármelo”, denunciaba ella en la comisaría por esos días. Carina sintió espanto y cuando las mató, el miedo se desparramó por Las Ovejas como un reguero de pólvora.

Algunas mujeres vieron que en sus casas también había violencia y temblaron. Los hombres descubrieron que ya no podían justificar al violento y se espantaron. El femicida había escapado pinar adentro y todos se sentían en riesgo.

Hubo marchas, pistas falsas, familiares detenidos y dedos acusadores. En los días siguientes a las muertes no se escatimaron recursos para encontrar al femicida con rastrillajes en helicóptero, allanamientos. Los gobiernos provincial y nacional ofrecieron 1.350.000 de pesos en recompensa para el que aportara datos.

Se realizará un acto conmemorativo en el lugar donde ocurrió el doble femicidio. Foto: Archivo Florencia Salto

Muñoz tenía más de 20 hermanos, otros tantos cuñados, sobrinos, amigos. Todos fueron sospechosos y nadie estuvo tranquilo hasta que el 17 de marzo apareció el cuerpo a 150 metros del lugar de los hechos.

El pueblo, de a poco recuperó su ritmo cansino aunque nada volvió a ser como antes. Pero decidieron afrontar lo que les pasó como comunidad y desde diferentes instituciones trabajan en aprender del dolor.

“Cuando las encontraron yo estaba en mi casa, desde la ventana veía todo el movimiento que había y cada vez llegaba más gente. Me imaginé cualquier cosa, menos lo que realmente pasó. Cuando llegó mi hijo me contó que habían encontrado a Carina y Valentina y se me congeló el cuerpo, porque estaba pasando la misma situación de violencia”, asegura la vecina de Las Ovejas Ahide Muñoz quebrada en llanto, mientras limpia el monolito que las recuerda a metros de su casa.

Ahide, al igual que muchas mujeres del pueblo, a pesar de que no tenían un trato cercano con las víctimas sintieron que les pasaba a ellas.

“Recordar lo que vivimos esos días nos vuelve a llenar de tristeza y de angustia. Teníamos miedo de salir a la calle porque pensábamos que nos iba a pasar algo. Todo el tiempo escuchábamos el ruido del helicóptero y nos agarraba un escalofrío, por eso ahora nos cuesta remover lo que pasó”, recordó la vecina.

Quiero dejar asentado que si me llega a pasar algo a mí o a mi hija, el único responsable va a ser Lorenzo, porque es como que no toma en serio la gravedad de la situación”.

dijo Carina en la comisaría. El 24/10/2017 el juez reitera la prohibición de acercamiento.

El intendente también reconoció que la violencia machista atraviesa a gran parte de las mujeres del pueblo. “Sabía lo que le estaba pasando con Carina y le recomendé que se vaya de Las Ovejas. Pero después entendí que no se trata de eso, son problemas que se deben abordar desde lo estructural”, dice en su despacho.

“ Lo que pasó con ellas marcó la historia del pueblo, es un hecho que no queremos ocultar porque tenemos mucho para aprender”, concluye Godoy.

El 8 de marzo del año pasado, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, le pusieron el nombre de Carina y Valentina a la calle. Y en pocos días se inaugurará un Consejo de la Mujer, para que las víctimas de violencia de género tengan un espacio de contención.

El dolor y el miedo enseñaron de la peor manera, que ante la violencia de género, el tiempo sin actuar y la sordera matan.

Promesa pendiente

El 1 de marzo de 2018 el gobernador, Omar Gutiérrez, anunció que iba a crear un cuerpo de abogados y abogadas que brinden patrocinio jurídico gratuito a las víctimas de violencia de género. Habían pasado seis días del doble femicidio y la policía no había encontrado aún a Lorenzo Muñoz.

El proyecto se convirtió en ley el 22 de marzo. La promesa del poder Ejecutivo es ponerlo en marcha este año, ya que todavía no fueron oficializados los profesionales que estarán a cargo.


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