Argentina vivió una verdadera fiesta de fe

En todo el interior del país se multiplicaron las misas y actos.



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Muchos vieron renovada su fe con el acontecimiento.

DyN

La Plaza enmudeció con el llamado sorpresa del papa, cerca de las tres de la madrugada, y estalló cuando Francisco recibió los símbolos del papado.

BUENOS AIRES.- Buenos Aires y varias ciudades del país vivieron una fiesta de fe en la madrugada de ayer durante la vigilia y la misa de inicio del pontificado de Francisco, seguida en vivo por más de 40.000 personas en un clima festivo pero de profundo recogimiento en la histórica Plaza de Mayo y en diversas catedrales del interior, desde Ushuaia a la Quiaca.

Pero quien “madrugó” a todos fue el papa Francisco, quien sorprendió a los fieles congregados frente a la Catedral Metropolitana con un saludo por conexión telefónica. “Tenemos una llamada del papa”, anunció por sorpresa pasadas las 3:30 de la madrugada (hora local) durante la vigilia el cantautor Carlos Seoanne, haciendo enmudecer a los presentes. “Queridos hijos, sé que están en la plaza. Sé que están rezando y haciendo oraciones, las necesito mucho. Es tan lindo rezar. Gracias por eso”, dijo el primer jesuita y latinoamericano al frente de la Iglesia católica a sus compatriotas (ver página 22)

Otro momento de algarabía se produjo más tarde, cuando el pontífice recibió el anillo de pescador y el palio, los símbolos de la autoridad pontificia.

Además de la multitudinaria concentración en la Catedral metropolitana, distintos obispados del interior del país organizaron encuentros para compartir la ceremonia de inicio del nuevo pontificado. Catamarca, Santiago del Estero, Resistencia, Corrientes, Córdoba, San Juan, Santa Rosa, Ushuaia, Santa Cruz, Jujuy, La Quiaca y Salta, entre otras, organizaron ceremonias y congregaron a la comunidad para ver por televisión y aclamar al Papa.

Los porteños despidieron a su arzobispo Jorge Bergoglio y celebraron la llegada del primer papa argentino y latinoamericano. “Es nuestro papa”, corearon. Cerca de 40.000 personas se congregaron frente a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires para seguir la misa que se celebró en el Vaticano. La Plaza de Mayo, tradicional escenario de reclamo político, se llenó de paz y alegría. “Somos muchas familias, con chicos de todas las edades de grupos de escuelas y parroquias, que vivimos este momento en un profundo clima de recogimiento y oración”, declaró Cecilia Gutiérrez Galván, quien fue con su esposo y sus hijos. “Estuve más de una década alejado de la Iglesia Católica. Desde que Jorge Bergoglio fue elegido Papa, volví a tener fe: renovará la institución”, se esperanzó Mariano, docente.

La plaza fue un festín de colores. El celeste y blanco de las banderas argentinas se mezcló con el blanco y amarillo, mientras los vendedores ambulantes aprovisionaron a los presentes con pósters, autoadhesivos, pins, fotos e imágenes de Francisco.

“Si ésta no es la Iglesia, la Iglesia ¿dónde está?”, corearon grupos de jóvenes antes y después de la misa, ya que durante el oficio religioso dominaron el silencio, los aplausos y algún “viva”, pero siempre todo bajo la enorme emoción que irradiaban los rostros enfocados en las pantallas digitales.

Durante la vigilia de oración, miles de jóvenes y familias aguardaron con cánticos, mate y frazadas la hora de la misa del papa Francisco. La banda de rock cristiano El padre César y los pecadores y el cantante pop Axel animaron la velada. Además, una enorme cantidad de curas confesó a todos los fieles que lo pidieron. Tras el oficio religioso y en medio de una ordenada desconcentración, pasadas las 7:30, las personas de mayor edad agitaban banderas nacionales y del Estado Vaticano, y aplaudían a los jóvenes.

El nuevo pontífice

Juan Domínguez / Cecilia Caminos

DyN/DPA


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