Casas modulares:  Las venden por US$30.000, se entregan en 90 días y ganan terreno en Argentina 

Se consolidan como respuesta frente al déficit habitacional, la falta de crédito hipotecario y el encarecimiento de la obra tradicional. Fabricadas en planta, ofrecen previsibilidad de costos, tiempos definidos y calidad constructiva. 

Acceder a la vivienda propia en la Argentina se volvió uno de los principales desafíos económicos y sociales. En ese contexto, las casas modulares o industrializadas con valores cercanos a los US$30.000 ganan terreno como una alternativa concreta frente al déficit habitacional, la falta de crédito accesible y el alto costo de la obra tradicional. La tendencia muestra un crecimiento sostenido y todo indica que no encuentra un techo en el corto plazo. 

El avance de este formato responde a un cambio estructural en la forma de construir y financiar vivienda. Durante los últimos años, el costo de la construcción tradicional registró fuertes subas en dólares, con incrementos que dejaron fuera del mercado a amplios sectores de la clase media, de hecho la Asociación de Constructores Pymes bonaerenses informó que ahora recién el valor para edificar está en disminución pero acumumula un 90% interanual. 

A ese escenario se sumó la escasez de crédito hipotecario y la imposibilidad de acceder a préstamos que cubran el valor total de un inmueble. Frente a ese combo, la construcción industrializada empezó a consolidarse como una respuesta viable. 

Cómo se fabrican las casas modulares


Las casas modulares se fabrican en planta, con procesos estandarizados, control de calidad y tiempos definidos. Ese esquema reduce imprevistos, elimina desvíos presupuestarios y permite fijar precios cerrados desde el inicio. A diferencia de la obra tradicional, el comprador conoce de antemano cuánto paga y cuándo recibe su vivienda. 

Uno de los actores que impulsa este modelo es IDERO, empresa argentina especializada en construcción industrializada, que lanzó el programa Casa Propia. La iniciativa propone una forma distinta de acceder a la vivienda, basada en el ahorro progresivo y la compra por fracciones, con precios iniciales cercanos a los US$30.000 para los modelos de menor superficie. 

El esquema apunta a personas sin acceso al crédito tradicional, jóvenes, parejas y familias que buscan previsibilidad. En un país con un déficit habitacional que supera los 3,2 millones de hogares, el formato encuentra una demanda latente que explica su rápida expansión. 

La viabilidad económica de una casa modular en ese rango de valores se apoya en varios factores concretos: 

  • Producción industrial en planta, sin obra prolongada a cielo abierto. 
  • Uso de sistemas en seco y estructura de acero. 
  • Menor desperdicio de materiales y mejor logística. 
  • Reducción de costos indirectos y financieros. 
  • Eliminación de sobreprecios asociados a la obra tradicional. 

Acceder a la vivienda propia en la Argentina se volvió uno de los principales desafíos económicos y sociales. En ese contexto, las casas modulares o industrializadas con valores cercanos a los US$30.000 ganan terreno como una alternativa concreta frente al déficit habitacional, la falta de crédito accesible y el alto costo de la obra tradicional. La tendencia muestra un crecimiento sostenido y todo indica que no encuentra un techo en el corto plazo. 

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