Las terrazas verdes ganan espacio en Neuquén y Cipolletti: cómo hacer un jardín en altura y que beneficios trae

Una tendencia que crece. Los jardines en altura ya se se ven en edificios de departamentos, torres de oficinas, hoteles y gimnasios en el Alto Valle. Requieren mucha menos agua y mantenimiento, suman verde sin ocupar nuevo suelo, atraen polinizadores y con su drenaje lento del agua de lluvia alivian a los pluviales. Son una oportunidad para pensar las ciudades de otra manera. Así lo explica Josefina Gemma, ingeniera agrónoma y técnica universitaria en Espacios Verdes formada en la Universidad Nacional del Comahue.

En un hotel en Neuquén, este espacio verde en altura es utilizado como anexo al restaurante para comer o tomar algo. Debajo se encuentra el estacionamiento.

Cada vez más habitantes de ciudades como Neuquén capital y Cipolletti se muestran interesados por los techos verdes: quieren saber cómo se hacen, cómo se mantienen, cómo se riegan, qué beneficios traen esas terrazas que antes eran membrana y piedritas solo y que ahora empiezan a llenarse de plantas, flores y hasta vida silvestre y que ya se ven en hoteles, edificios de viviendas, torres de oficinas y hasta en un gimnasio, entre otros emprendimientos.


Esa evolución entusiasma tanto a las autoridades que fijan las normas como a los desarrolladores: en los núcleos urbanos, nada mejor que sumar esos espacios que requieren mucho menos agua y mantenimiento que los tradicionales jardines de césped y con su drenaje lento del agua de lluvia alivian los desagües pluviales en las tormentas .


Ese es el panorama que comparte la ingeniera agrónoma y técnica universitaria en Espacios Verdes Josefina Gemma: lo registra por su labor cotidiana yendo de aquí para allá en el Alto Valle . “Aunque parezcan una tendencia moderna, los techos verdes son mucho más que una moda: son una forma concreta de mejorar nuestras ciudades y hacerlas más amables, más frescas y más sostenibles”, explica.

Laurel de jardín en terraza verde de un cuarto piso de una torre de Neuquén capital.


“Para quienes viven en grandes ciudades, es evidente que los espacios verdes nunca sobran. Entre edificios, calles y estacionamientos, a veces cuesta encontrar un rincón de naturaleza. Los techos verdes vienen a resolver parte de ese problema: suman verde sin ocupar nuevo suelo, aprovechando superficies que antes no tenían ningún uso” agrega la profesional formada en la Universidad Nacional del Comahue.

Jardín en altura en Neuquén capital.

Pero lo más interesante, destaca, es que el verde en altura aporta beneficios reales: mejoran la calidad del aire, captan partículas en suspensión y generan pequeños espacios de biodiversidad, enumera la ingeniera agrónoma. “Es increíble cómo, con el tiempo, estos techos se transforman en verdaderos mini ecosistemas”, continúa.


Aislantes naturales

En verano, cuando las ciudades pueden volverse extremadamente calurosas. el calor se acumula en terrazas de cemento, asfalto y techos. Las terrazas verdes pueden jugar entonces un rol valioso: funcionan como aislantes naturales que ayudan a bajar la temperatura de los edificios, reducen la necesidad de aire acondicionado y, a gran escala, contribuyen a refrescar la ciudad, explica Josefina.


Señala también que otro beneficio –uno de los más importantes– es su papel en la gestión del agua de lluvia. En ciudades con cada vez más tormentas fuertes, el agua cae muy rápido y llega de golpe a los desagües, que no siempre dan abasto.

Terraza verde en un gimnasio de Neuquén capital. Debajo, el estacionamiento.


Los techos verdes retienen parte de esa lluvia y liberan el agua de manera lenta y progresiva. Así ayudan a evitar desbordes, alivian el sistema pluvial y se convierten en una herramienta silenciosa pero valiosa frente a los eventos climáticos intensos.


Las plantas que se usan en techos verdes suelen atraer abejas nativas, mariposas y otros insectos que cumplen un rol clave en el ecosistema.

Verbena bonariensis y un polinizador posado en su flor en un jardín en altura.

En un entorno urbano lleno de superficies duras, estos techos funcionan como verdaderos refugios naturales.


Experiencias locales


No se trata de un concepto lejano ni en fase experimental. a están allí: por ejemplo, en ciudades como Neuquén capital y Cipolletti, la ingeniera agrónoma y equipo ya han diseñado y realizado techos verdes en edificios de departamentos, hoteles, un gimnasio neuquino y torres de oficinas comerciales, la evidencia de que bien planificados funcionan en la región y se adaptan al clima patagónico.

Los techos verdes son una oportunidad para pensar las ciudades de manera distinta: más integradas a la naturaleza, más preparadas para los desafíos climáticos y más amables con quienes la habitan.


Qué plantas se pueden usar

A la hora de elegir la vegetación, la clave es optar por especies resistentes, adaptadas al clima local y con buenos comportamientos en condiciones poco favorables: “Los techos verdes están más expuestos al sol, al viento y a las variaciones de temperatura que un jardín tradicional”, dice Josefina.

Jardín en altura en Neuquén capital.

Jardín en altura en Neuquén capital.


En el Alto Valle de Río Negro y Neuquén es clave que las plantas soporten inviernos fríos, verano muy calurosos, vientos fuertes y un régimen de precipitaciones bajo, lo que exige complementar con riego para que el sistema funcione correctamente, describe la ingeniera agrónoma. “

Entre las especies que mejor responden, podemos armar una paleta muy interesante al combinar herbáceas, gramíneas, arbustos y hasta pequeños árboles”, dice y comparte la información.


Las herbáceas y gramíneas ideales

  • Verbena bonariensis: rústica, floración prolongada y muy visitada por polinizadores.
  • Nassella tenuissima: una de las gramíneas más livianas y estéticas, muy resistente al viento.
  • Pennisetum sp.: aporta volumen, textura y movimiento.

Arbustos que funcionan muy bien en altura

  • Romero rastrero: aromático, resistente y excelente para cubrir bordes.
  • Pittosporum: soporta exposición, viento y sequía moderada.
  • Laurel de jardín: muy noble y adaptable.

Árboles para techos verdes estructurados ideales

Ideales para terrazas verdes y con sistemas reforzados:

  • Olivo: extremadamente resistente al clima regional.
  • Crespón (Lagerstroemia): aporta color y estructura.
  • Árbol de Judea: tolerante y ornamental, ideal para espacios reducidos.
  • Manzano silvestre: rústico y muy atractivo en floración.

    “Cada uno aporta distintas texturas, alturas y colores, permitiendo diseñar techos verdes que no solo funcionen bien, sino que luzcan increíbles durante todo el año”, dice Josefina.

    El riego. Como vivimos en un área de baja precipitación, los techos verdes requieren de un sistema de riego para mantenerse sanos. El más adecuado es por goteo: aporta agua directamente a la base de cada planta, evita pérdidas y mantiene el sustrato con la humedad justa. “Para que el mantenimiento sea mínimo y eficiente, se utilizan programadores automáticos, que permiten ajustar horarios y dosis según la época del año para que el sistema funcione prácticamente solo”, señala la ingeniera agrónoma.

    Más allá del diseño y la elección de plantas, un techo verde exitoso depende de tres elementos fundamentales: buena impermeabilización, sistema drenante adecuado y sustrato correctamente formulado.

Impermeabilización


Antes de colocar cualquier capa del sistema, el techo o terraza debe contar con una impermeabilización de excelente calidad, probada y en perfecto estado. Esto previene filtraciones y garantiza la durabilidad del proyecto. Es importante consultar con un profesional.


Drenaje


En el mercado existen múltiples sistemas drenantes -bandejas alveolares, mantas drenantes, paneles estructurados- y la elección depende del tipo de edificio, carga permitida, inclinación y uso del espacio.
El drenaje es clave porque permite que el agua excedente circule y no se acumule, evitando daños y manteniendo el equilibrio hídrico de las plantas.


Sustrato


No se usa “tierra común”. El sustrato para techos verdes debe ser liviano, estable, con buena retención de agua pero también con excelente drenaje. Esto asegura que las raíces respiren, que las plantas crezcan sanas, que el peso total del sistema sea seguro para la estructura y que logre drenar mas lentamente el agua ante una lluvia fuerte.


Mini bío: de Bariloche a Neuquén

Josefina Gemma, ingeniera agrónoma y técnica universitaria en Espacios Verdes formada en la Universidad Nacional del Comahue.

Josefina Gemma (43) nació en Bariloche, donde creció rodeada de naturaleza y bosque patagónico, algo que marcó su vínculo con el paisaje. Es ingeniera agrónoma y técnica universitaria en Espacios Verdes por la FCA – Universidad Nacional del Comahue. Se dedica al diseño y la realización integral de proyectos de paisajismo para parques, jardines, empresas y comercios en Neuquén capital y ciudades cercanas, aunque hay trabajos que la hacen volver a su ciudad natal: “Mi corazón sigue en esos bosques y lagos”.

Contacto: @los_coirones_paisajismo


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