Arte, erotismo e imaginario colectivo del siglo XIX en Buenos Aires

Por Oscar SmoljanDirector del Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén

Por Redacción

APUNTES DE LA CULTURA

El Museo Nacional de Bellas Artes, en su sede porteña, presenta la muestra “La seducción fatal. Imaginarios eróticos del siglo XIX”, una exhibición absolutamente inédita en la historia del museo con sesenta y cinco obras, entre pinturas, esculturas, grabados, fotografías e impresos que giran en torno a la figura femenina y su significado en la cultura argentina de ese siglo.

Curada por Laura Malosetti Costa, la muestra está integrada en casi su totalidad por obras pertenecientes a la colección del MNBA presentadas en cinco nudos temáticos, a saber: Erotismo y violencia: el rapto; Prisioneras y cautivas; Desnudo, voyeurismo y transgresión; Seductoras fatales y Musas modernas.

La autoría de las obras presentadas recae mayormente en artistas franceses, aunque también hay alemanes, italianos, argentinos y uruguayos y, si bien prevalece el desnudo femenino, son contadas las obras cuyas autoras fueron mujeres. Una excepción: una obra de Juana Romani, una artista italiana que se supo ganar la vida como modelo de pintores orientalistas parisinos, pero como ella también era pintora, se autorretrató su propio desnudo.

Esta es la primera vez que, desde el museo, se aborda en una exhibición el tema del erotismo en el arte que pisó estas tierras y que aparece solapado en casi todo el siglo XIX y principios del XX.

Para esta muestra, se convocó a una veintena de escritores para que redactaran los epígrafes de las obras, al tiempo que en una sala del museo se proyectan las primeras películas eróticas argentinas, propiedad del Museo del Cine.

El recorrido curatorial va desgranando los diversos planos sobre los cuales se planteaba el erotismo en el imaginario decimonónico y de principios del siglo XX en la Argentina. Desde las fantasías de exóticos harenes y mujeres cautivas de Prisioneras y cautivas, al atisbo prohibido del desnudo secreto y voyeurístico presente en El despertar de la criada, de Eduardo Sívori, una de las obras más emblemáticas del arte nacional, o El baño, de Prilidiano Pueyrredón.

La figura de la mujer fatal tiene aparece también en muchas de las expresiones artísticas de la época que se exhiben en esta muestra absolutamente inédita, pero el arquetipo esconde el miedo hacia la mujer que se rebela contra el poder masculino ocupando un nuevo lugar en la constelación social de la época ya sea como bailarina, actriz o protagonista de folletines y obras de teatro.

La muestra permite también conocer toda una época del entonces naciente MNBA y a la vez que una radiografía de la alta sociedad argentina. Una colección rica en pinturas y esculturas que fueron adquiridas por argentinos pudientes que solían pasar sus veranos en la Europa de la llamada belle epoque y que con el devenir de los años, ya sea porque fallecieron o porque cayeron en la bancarrota, contribuyeron para que el Estado conformara un patrimonio artístico único en Sudamérica.

Pero también esas obras nos ayudan a entender las fantasías y predilecciones eróticas de los argentinos de aquellos tiempos. Una sensualidad refinada y ciertamente inofensiva, a la luz de lo que hoy vemos en cualquier canal de tevé.


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