“Jardines versus cemento”
A principios de los años 60 se empezó a poblar la manzana comprendida entre las calles Mendoza, Talero, Tucumán y Alderete y todos los vecinos luchamos contra la arena, hormigas, yuyos erizados de espinas, falta de agua, etc. y construimos un corazón de manzana donde había ciruelos, manzanas, higos, almendros, parrales, nogales, cítricos etc., también jardines con todo tipo de flores, hasta un ceibo y una magnolia, en fin, era una delicia contemplar el fruto de este esfuerzo, además de ser también una obligación del código urbano mantener retiros de fondo, para asegurar justamente ese pulmón verde en cada manzana. Pero el tiempo pasó, muchos de nuestros vecinos se fueron y de pronto, en los dos últimos años, fuimos invadidos por las famosas torres que llenaron de cemento los jardines y nuestra vista, y así acabaron las horas de descanso, nuestros patios se quedaron sin sol ni flores, se terminó la privacidad, nuestros nietos no pueden jugar por miedo a que se desplome algo desde esas alturas o caigan en un pozo producido por el hundimiento, la angustia en los días de viento ante la existencia de una gigantesca grúa que sobrevuela nuestras viviendas, o tener que pelear con quienes ni siquiera respetan el acceso a nuestros garajes, en fin, largo de enumerar. Sin embargo lo que me motiva a enviar esta carta es haber escuchado las declaraciones de un funcionario quien a raíz de las filtraciones que ha sufrido el CAM, encuentra la solución en no regar más y pavimentar los jardines. En este caso una obra ocupa la totalidad de un lote de 20×50 metros en el centro de una cuadra y ha generado a casi todos los vecinos la rajadura de paredes medianeras e importantes daños que implican un riesgo cierto de colapso de construcciones existentes. Las enormes torres no se moverán, porque espero estén fundadas en la roca, pero me da la impresión que todo a su lado se hundirá, si es cierto un comentario en el sentido que existiría aquí también un río subterráneo y algunas muestras de ello puede observarse en mi propio patio, donde existe un pozo que no se llena ni se tapa. Aclaro que hice los reclamos por escrito ante la empresa constructora, el propietario (un fondo fiduciario que no tiene nombre, apellido, ni domicilio) y también ante la municipalidad, quien al menos debería haber acusado recibo. Nadie nos preparó para las cosas que debemos resignar para coexistir en un barrio tranquilo con estos alardes de cemento y todavía algunos no queremos vender, ni mudarnos, ni morirnos. Antes de rendirme, les agradeceré la publicación de la presente y si alguien tiene la receta, que por favor me diga que debemos hacer para obtener la remediación de los perjuicios ocasionados y sobre todo si el código actual borró los corazones de manzana. Claro, me quedaría la alternativa de pavimentar el jardín, pero me resisto a ello… María Isabel Marsch DNI 5.177.825 Neuquén
María Isabel Marsch, DNI 5.177.825 Neuquén
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