“Boleta electrónica en la ciudad de Neuquén”
La aplicación de las nuevas tecnologías en los procesos eleccionarios es un hecho muy importante que merece un tratamiento esmerado. Si bien la ordenanza 12980, sancionada por el Concejo Deliberante de la ciudad de Neuquén, aprobó la implementación del sistema de voto con boleta única electrónica este año, también es cierto que establece condiciones y procesos mínimos que considero que restando tres meses para las elecciones municipales son de difícil cumplimiento; más aún, cuando la ordenanza habla claramente de una aplicación progresiva. Los neuquinos nos vemos sorprendidos una vez más por los delirios del intendente Quiroga, quien en su afán de emular a su aliado de turno pretende imponer su capricho de implementar la boleta electrónica de la noche a la mañana en el total de las mesas. Es cierto que esta tecnología permite la celeridad del escrutinio, pero las experiencias a nivel mundial indican que su aplicación no es infalible, que depende de las características del sistema electoral, del contexto de cada caso y de la forma en que se haga. Además, debe ponerse atención responsablemente sobre la regulación y el control, ya que estos aspectos son más complejos que en el voto manual. Todos sabemos que cualquier sistema informático es vulnerable a ataques externos y los datos pueden ser alterados de manera centralizada. Por ello, hay que hacer hincapié en los protocolos de seguridad informática y sistemas de auditoría, para lo cual las autoridades electorales deben tener también una alta preparación tecnológica a fin de garantizar la transparencia de los resultados del escrutinio. En ese sentido, es fundamental la publicidad y formalidad del acto licitatorio para la contratación del sistema y el prestador, porque de la idoneidad, capacidad y seriedad de la empresa contratada dependerá gran parte de la calidad del acto eleccionario. Nada sabemos concretamente sobre las condiciones aun en la ciudad de Neuquén. El Ejecutivo municipal parece esforzarse en mostrar transparencia con la boleta electrónica y se olvida de que el uso de las tecnologías debería ser una constante, principalmente cuando se trata de los actos de gobierno. Su aplicación se da en todos los aspectos en un gobierno serio, en temas como presupuesto, gastos y contrataciones, garantizando transparencia y participación. Pero, lejos de ello, estamos en la ciudad de Neuquén, donde estos temas parecen ser secreto de Estado. Un aspecto más importante aún es la capacitación del electorado. No se ha hecho una sola experiencia piloto previa en el ámbito de la ciudad acerca del voto electrónico ni preparación de autoridades electorales ni de los partidos políticos. Y esto, por más que insistan, no se logra en tres meses. Implementar el voto electrónico no es un artículo que hay que comprar porque está de moda o una tendencia a la que hay que subirse. Es una decisión política conjunta que debe darse con debate, consenso y garantizando mantener la naturaleza del voto, sin olvidar que el sufragio universal, secreto y obligatorio es la base de nuestra participación como ciudadanos en la “cosa pública”. A través de él se manifiesta nuestra voluntad colectiva, ni más ni menos. Tratémoslo con el respeto que merece, por favor. Karina Costallat, DNI 20.960.321 Licenciada en Ciencia Política Universidad de Belgrano Neuquén
Karina Costallat, DNI 20.960.321 Licenciada en Ciencia Política Universidad de Belgrano Neuquén
La aplicación de las nuevas tecnologías en los procesos eleccionarios es un hecho muy importante que merece un tratamiento esmerado. Si bien la ordenanza 12980, sancionada por el Concejo Deliberante de la ciudad de Neuquén, aprobó la implementación del sistema de voto con boleta única electrónica este año, también es cierto que establece condiciones y procesos mínimos que considero que restando tres meses para las elecciones municipales son de difícil cumplimiento; más aún, cuando la ordenanza habla claramente de una aplicación progresiva. Los neuquinos nos vemos sorprendidos una vez más por los delirios del intendente Quiroga, quien en su afán de emular a su aliado de turno pretende imponer su capricho de implementar la boleta electrónica de la noche a la mañana en el total de las mesas. Es cierto que esta tecnología permite la celeridad del escrutinio, pero las experiencias a nivel mundial indican que su aplicación no es infalible, que depende de las características del sistema electoral, del contexto de cada caso y de la forma en que se haga. Además, debe ponerse atención responsablemente sobre la regulación y el control, ya que estos aspectos son más complejos que en el voto manual. Todos sabemos que cualquier sistema informático es vulnerable a ataques externos y los datos pueden ser alterados de manera centralizada. Por ello, hay que hacer hincapié en los protocolos de seguridad informática y sistemas de auditoría, para lo cual las autoridades electorales deben tener también una alta preparación tecnológica a fin de garantizar la transparencia de los resultados del escrutinio. En ese sentido, es fundamental la publicidad y formalidad del acto licitatorio para la contratación del sistema y el prestador, porque de la idoneidad, capacidad y seriedad de la empresa contratada dependerá gran parte de la calidad del acto eleccionario. Nada sabemos concretamente sobre las condiciones aun en la ciudad de Neuquén. El Ejecutivo municipal parece esforzarse en mostrar transparencia con la boleta electrónica y se olvida de que el uso de las tecnologías debería ser una constante, principalmente cuando se trata de los actos de gobierno. Su aplicación se da en todos los aspectos en un gobierno serio, en temas como presupuesto, gastos y contrataciones, garantizando transparencia y participación. Pero, lejos de ello, estamos en la ciudad de Neuquén, donde estos temas parecen ser secreto de Estado. Un aspecto más importante aún es la capacitación del electorado. No se ha hecho una sola experiencia piloto previa en el ámbito de la ciudad acerca del voto electrónico ni preparación de autoridades electorales ni de los partidos políticos. Y esto, por más que insistan, no se logra en tres meses. Implementar el voto electrónico no es un artículo que hay que comprar porque está de moda o una tendencia a la que hay que subirse. Es una decisión política conjunta que debe darse con debate, consenso y garantizando mantener la naturaleza del voto, sin olvidar que el sufragio universal, secreto y obligatorio es la base de nuestra participación como ciudadanos en la “cosa pública”. A través de él se manifiesta nuestra voluntad colectiva, ni más ni menos. Tratémoslo con el respeto que merece, por favor. Karina Costallat, DNI 20.960.321 Licenciada en Ciencia Política Universidad de Belgrano Neuquén
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