Asesinaron con saña a una conocida bioquímica en un laboratorio de Cipolletti
La amordazaron, ataron y le partieron el cráneo.
CIPOLLETTI.- La bioquímica Ana Zerdán resultó alevosamente asesinada en Cipolletti. Su cuerpo fue encontrado muy cerca del baño de su laboratorio, en medio de un gran charco de sangre y con la cabeza partida a golpes. La infortunada mujer estaba atada de pies y manos y con una mordaza, para impedir cualquier resistencia. La hipótesis del robo está prácticamente descartada porque no falta nada.
Se investigaba además la posibilidad de una violación u otro tipo de ataque sexual, debido a que se habrían detectado lesiones en la zona vagina.
Anoche el juez Juan Torres encabezaba la pesquisa, en la que trabajaban efectivos de la policía rionegrina de todo el Valle.
Se hicieron tres allanamientos. En uno, de una casa propiedad de una familia de apellido Ríos, en calle Chile casi intersección con Río Neuquén, dirigido por el propio Torres, la policía sacó a dos personas con los rostros tapados y las trasladó a la Comisaría Judicial. Son un hombre y una mujer que no están detenidos pero a quienes a la medianoche el juez tomaba declaración.
Otro de los procedimientos se hizo en la casa de la víctima, muy conocida y de vasta militancia social y política.
Un testigo dijo haberla visto esa noche en un lugar bailable, se supo anoche.
La pareja de Zerdán, Juan Carlos Aguirre, fue quien halló el cadáver. El hombre debió someterse a varios trámites y declaraciones en dos unidades policiales cipoleñas. Anoche, acompañado de amigos, y también de familiares de la occisa llegados desde Salta, velaba los restos de su mujer. Había una gran cantidad de vecinos guardando luto en un marco de congoja y preocupación.
La autopsia se realizó en la morgue judicial, en Roca. Trascendió que no habría heridas de arma blanca (aunque en esto había determinadas reservas) y que sí podrían haberse hallado también signos de ahorcamiento, aparte de los tremendos golpes en la cabeza y cara.
Los impactos fatales habrían sido dados con la tapa del tanque de agua (mochila) del inodoro, o con un tubo de oxígeno de porte relativamente pequeño. En la tapa se hallaron huellas dactilares.
El caso conmocionó a la población, sensibilizada desde el triple crimen de María Emilia, Paula y Verónica. Zerdán, de unos 60 años, era una persona querida y respetada, por su trabajo comunitario en el hospital y en otras instituciones.
Los acontecimientos se precipitaron cuando casi sobre el filo de las 4.30 de ayer Aguirre halló el cuerpo de su compañera, en el Centro de Análisis Clínicos, ubicado en San Martín 930, casi esquina Brentana.
La mujer había sido vista dejando ese laboratorio, de su propiedad, a las 20.30 del viernes por un vecino de apellido Viñuela.
No se sabe si retornó al lugar por propia voluntad o presionada por una o más personas.
Esa noche de viernes tenía un compromiso de cena con amigas del grupo «Por un mundo mejor», y no concurrió.
Aguirre, a su vez, cenó en Roca. A su regreso y al ver que no llegaba la mujer a la casa que compartían en Paraná y Río Negro, Aguirre fue al laboratorio y encontró el cuerpo sin vida.
De inmediato dio aviso a la policía, quien concurrió masivamente al lugar. Estuvieron los comisarios Vega, Dutra, Britos, el forense Claudio Schoua, peritos y efectivos. Se hizo un muy amplio cordón que involucró hasta la calle San Martín, y paralelamente se le dio el aviso al juez Torres, quien arribó desde Roca.
CIPOLLETTI.- La bioquímica Ana Zerdán resultó alevosamente asesinada en Cipolletti. Su cuerpo fue encontrado muy cerca del baño de su laboratorio, en medio de un gran charco de sangre y con la cabeza partida a golpes. La infortunada mujer estaba atada de pies y manos y con una mordaza, para impedir cualquier resistencia. La hipótesis del robo está prácticamente descartada porque no falta nada.
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