Clásicos que desafían la Patagonia: regularidad al límite en Neuquén
El Gran Premio de Regularidad en Neuquén cerró la temporada 2026 con alta exigencia técnica y definiciones ajustadas. La última fecha del campeonato combinó precisión, navegación y caminos desafiantes en un recorrido que volvió a mostrar el crecimiento de la disciplina en la región.
El Gran Premio de Regularidad de autos clásicos disputado en Neuquén marcó el cierre del calendario 2026 con una competencia que, según destacaron desde la organización, llevó a las tripulaciones a un nivel de exigencia superior.
El Gran Premio de Regularidad de autos clásicos disputado en Neuquén marcó el cierre del calendario 2026 con una competencia que, según destacaron desde la organización, llevó a las tripulaciones a un nivel de exigencia superior. La combinación de tramos técnicos, variaciones de altimetría y sectores de baja velocidad obligó a pilotos y navegantes a trabajar con máxima precisión durante todo el recorrido.
Juan Lamborizio, uno de los representantes de Escudería Patagonia, entidad encargada de la organización del certamen, explicó que la clave estuvo en la capacidad de sostener la regularidad a lo largo de cada etapa: “Fue un Gran Premio en el que la regularidad de las tripulaciones estuvo realmente llevada a un alto nivel de exigencia”, resumió.

Un recorrido que exigió precisión total
El trazado patagónico presentó múltiples desafíos, tanto desde lo técnico como en la navegación. Las curvas constantes y los cambios de ritmo obligaron a una coordinación permanente entre piloto y navegante, en una disciplina donde cada segundo cuenta. “No se trata simplemente de mantener velocidad, sino de saber administrar cada tramo y sostener la precisión durante todo el recorrido”, destacó Lamborizio.
Uno de los momentos más complejos se dio hacia el final de una de las etapas, donde el desgaste acumulado empezó a pesar. “Los últimos 80 o 90 kilómetros fueron particularmente exigentes y llevaron a las tripulaciones al límite de su concentración”, detalló. “Ahí fue donde realmente se puso a prueba el trabajo conjunto y donde las diferencias se definieron por pequeños detalles”, agregó.

Los ganadores
El campeonato se estructuró en tres categorías que permitieron una amplia participación y diversidad de vehículos. La V1 reunió autos clásicos de hasta 1600 cm³, la V2 a los de mayor cilindrada y la V3 se pensó como una categoría abierta para quienes buscaban iniciarse en la disciplina.
En V1, el título quedó en manos de Osvaldo Baeza, quien se impuso con un Fiat 128 Super Europa, acompañado por Lili Galera, que también se consagró entre los navegantes.

La categoría V2 ofreció una de las definiciones más ajustadas del campeonato. Leandro Lamborizio y Juan Pablo García se llevaron el Gran Premio, pero el título se resolvió por desempate técnico: Fernando Espinos, con un Mercedes-Benz 230 de 1981, se consagró campeón gracias al hándicap por antigüedad del vehículo, mientras que Alejandra Zalletto ya había asegurado el campeonato de navegantes.
En V3, destinada a debutantes, el campeón fue Pablo Bustos con un Ford Maverick 2025, junto a Gustavo Alaniz como navegante. “Fue un parque automotor muy variado, representativo de todo lo que ofrece la regularidad”, explicó Lamborizio.
Balance positivo y crecimiento sostenido
Desde la organización remarcaron el balance favorable de la temporada, tanto en lo deportivo como en la convocatoria. El acompañamiento del público fue constante en cada etapa, con presencia en localidades y puntos de paso donde los autos se convirtieron en protagonistas. “La llegada de los autos generaba interés y se transformaba en un punto de encuentro en cada lugar”, señaló Lamborizio.

Uno de los aspectos más valorados fue el interés de nuevas generaciones. “Nos sorprendió ver a muchos jóvenes acercarse, preguntar y descubrir autos que nunca habían visto”, afirmó, destacando el rol de la categoría en la difusión de la cultura automovilística.
El cierre del campeonato dejó sensaciones encontradas: “Hay tristeza porque termina un año de mucho trabajo, pero también una enorme satisfacción por lo logrado”, sintetizó. Después de más de 15 años sin un campeonato de estas características en la región, Escudería Patagonia logró completar todas las fechas previstas, consolidando una base para el futuro.

La próxima temporada ya está en marcha. El calendario 2027 comenzará con el Gran Premio de los 7 Lagos, previsto para marzo en San Martín de los Andes, con consultas de participantes de distintos puntos del país y también de Chile.
“No hace falta tener el auto más preparado ni experiencia previa. La regularidad tiene algo especial: es disfrutar el camino, el auto y compartir la pasión”, concluyó Lamborizio. El 2026 terminó, pero el crecimiento de la disciplina en la Patagonia recién empieza.
El Gran Premio de Regularidad de autos clásicos disputado en Neuquén marcó el cierre del calendario 2026 con una competencia que, según destacaron desde la organización, llevó a las tripulaciones a un nivel de exigencia superior. La combinación de tramos técnicos, variaciones de altimetría y sectores de baja velocidad obligó a pilotos y navegantes a trabajar con máxima precisión durante todo el recorrido.
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