Bachelet asumió en Chile con amplia agenda de reformas
Tiene previstas 50 medidas para los primeros 100 días de su gobierno. La prioridad: recomponer los lazos con América Latina y lograr acuerdos con los movimientos sociales.
EL MUNDO
La socialista Michelle Bachelet asumió este martes por segunda vez como presidenta de Chile, enarbolando un programa de reformas políticas, sociales y educacionales.
“Sí, prometo”, dijo al ser investida con aplausos como mandataria en el Congreso, en reemplazo del millonario Sebastián Piñera, quien ya anunció su deseo de volver al gobierno en 2018.
Bachelet, cuya primera actividad internacional será acoger la cumbre de Unasur en Santiago este miércoles para analizar la crisis de Venezuela, recibió la banda presidencial de manos de la líder del Senado, Isabel Allende, a quien abrazó, emocionada. La hija del depuesto mandatario socialista Salvador Allende se convirtió este martes en la primera mujer en asumir la presidencia de la Cámara Alta en Chile y fue por eso la responsable de entregar la banda presidencial a Bachelet (ver nota).
La investidura se realizó en los salones del Congreso Nacional.
Bachelet, quien ya gobernó Chile entre 2006 y 2010, asumió el poder con mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso, aunque sin los votos necesarios para aprobar las reformas políticas que propone, las que requieren quórum especiales y el consenso de la derecha.
La agenda de la mandataria, que considera 50 medidas para los primeros 100 días de su gobierno, tiene como prioridad recomponer los lazos con América Latina y lograr acuerdos con los movimientos sociales. “Si no, se va a detener todo”, dijo antes de asumir.
Los gobernantes latinoamericanos, algunos que mantuvieron relaciones distantes con Piñera, enviaron ya señales de acercamiento, en especial los de países sudamericanos. “Llega nuevamente una extraordinaria mujer al gobierno: Michelle Bachelet”, dijo el presidente de Ecuador, Rafael Correa. “Estamos acá para mejorar nuestras relaciones”, agregó el mandatario boliviano, Evo Morales.
Bachelet, quien mantuvo además bilaterales con los presidentes de Argentina, Cristina Fernández, y de Uruguay, José Mujica, apostó en su campaña por recomponer relaciones además con Brasil, cuya mandataria, Dilma Rousseff, jamás visitó oficialmente Chile en el gobierno de Piñera.
Rousseff se reunió este martes con Bachelet antes de la ceremonia de investidura. Poco antes, en rueda de prensa, la presidenta brasileña destacó la relación bilateral entre su país y Chile y ponderó el hecho de que una mujer vuelva a asumir un gobierno sudamericano.
La ceremonia estuvo rodeada además por otros hechos inéditos como la llegada del primer comunista a un cargo de responsabilidad en la Cámara Baja, el diputado Lautaro Carmona, quien es también el secretario general de la colectividad.
El legislador, uno de los seis comunistas de los 120 miembros que integran la cámara baja, que preside el demócrata cristiano Aldo Cornejo, asumió la vicepresidencia de la corporación, 42 años después de que lo hiciera su camarada, el diputado Juan Acevedo en 1971.
La jornada estuvo marcada también por la llegada a los escaños del Parlamento de los principales líderes sociales de las protestas sociales estalladas desde 2011, entre ellos la dirigenta estudiantil Camila Vallejo. “Hay que hacerse cargo de los cambios que exige Chile”, dijo la dirigenta, con su hija Adela, de cinco meses, en brazos. “Los movimientos sociales deben ser considerados como nunca lo fueron hasta ahora”, dijo en ese contexto la diputada y ex dirigente estudiantil comunista Karol Cariola, quien apoya a Bachelet, al igual que Vallejo.
“Vamos a conversar con los estudiantes, tal como lo hicimos con los profesores, en la modalidad que ellos estimen, en la forma en que sus propias organizaciones lo decidan”, anticipó en ese marco el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, ex gerente del FMI.
La democracia chilena, tras dos décadas de estabilidad, enfrentó una ola de protestas desde 2011 que impulsaron el debate sobre construir un nuevo marco institucional para el país, azotado por la desigualdad.
Bachelet, quien gobernará hasta 2018, tiene como otra de sus prioridades estrechar lazos con América Latina, tras el distanciamiento que surgió con la mayoría de los países de la región durante el gobierno saliente del millonario Piñera, de derecha.
Fuente: DPA.-