Bariloche afronta los desafíos de la nieve y el hielo
La limpieza de calles, restablecimiento de la luz y el transporte y la provisión de leña suelen ser las exigencias más perentorias, lo mismo que una buena comunicación por parte de las autoridades.
No por esperadas las nevadas importantes dejan de generar trastornos de todo tipo, que alteran la vida cotidiana y ponen bajo examen las medidas de prevención desplegadas tanto por el municipio, como por los equipos de vialidad y las empresas de servicios públicos.
La limpieza de las calles suele ser uno de los reclamos más repetidos. También la restitución del servicio eléctrico –cuando se corta–, el funcionamiento del transporte, la provisión de leña y otro insumo menos tangible como es la comunicación clara y precisa.
Pero la irrupción de la nieve, y especialmente del hielo, suele generar además impacto sobre el comercio, ya que algunos productos que registran poca demanda en otras épocas del año pueden agotarse en pocas horas. Es lo que ocurre por ejemplo con las cadenas para autos, los neumáticos especiales, los trineos de plástico o el líquido anticongelante.
El subsecretario de Servicios del municipio, Eduardo Garza, aseguró que este año el municipio cuenta con más recursos que el año pasado, aunque todavía está lejos de lo ideal.
Refirió que en la tormenta que se inició el pasado viernes 8 y se extendió por dos días la gestión de su área se vio facilitada por la calidad de los datos que aportaron los pronósticos meteorológicos, tanto de la nevada –que acumuló unos 25 centímetros en los barrios más altos– como de las bajísimas temperaturas de los días posteriores, que convirtieron todo en hielo.
“De camiones estamos bien, tenemos 20, incluido un camión con tolva para trasladar y distribuir arena –dijo Garza–. Trabajamos también con seis motoniveladoras para el despeje de nieve, un barrenieve que se puede colocar en un camión y 170 agentes municipales dedicados especialmente al operativo”.
Señaló que cuando comenzó la actual gestión el municipio contaba con cuatro motoniveladoras y solo siete camiones en funcionamiento.
Según Garza, “para estar a la altura” lo ideal sería tener “cuatro motos más, otro vehículo liviano con tolva y un barrenieve”. Pero igual las exigencias de los vecinos siempre superarán cualquier recurso disponible porque “la ciudad es enorme, tiene cientos de kilómetros de calles” y es inevitable que muchas queden bloqueadas cuando la precipitación es abundante.
Por eso la prioridad es garantizar la transitabilidad de los circuitos del transporte urbano, las avenidas troncales y la zona céntrica. Para eso, cuando hay nevadas de noche o de madrugada el personal abocado a la emergencia comienza a trabajar a las 4.
Invierno por delante
Al margen de lo que digan las proyecciones meteorológicas, una nevada importante con clima polar a comienzos de junio fue leída por los barilochenses como el anticipo de un invierno riguroso. Con las estadísticas en la mano, es esperable que tormentas de volumen similar se repitan entre tres y cuatro veces en lo que queda de la temporada.
La última fue “del este”, que suele llegar con nieve más liviana y menos viento, pero con fríos muy intensos. Las del oeste son temidas porque cargan los árboles de nieve húmeda y agregan otros contratiempos como la rotura de ramas y los cortes de energía.
La subsecretaria de Protección Civil del municipio, Patricia Díaz, señaló que en los últimos dos años “hubo un crecimiento en la coordinación de los recursos”. Dijo que ayudó mucho la información meteorológica, que cada vez es más precisa.
Esta vez la caída de nieve más abundante se produjo un sábado y Díaz dijo que las complicaciones fueron menores porque el tránsito disminuye mucho, pero aclaró que el operativo “fue prácticamente igual” al que desplegarían en un día laborable.
Consideró indispensable “insistir en los pedidos a la gente para que tenga buena predisposición”, que confíen en el transporte público y que no salgan en sus vehículos si no están bien equipados.
Díaz dijo que entre los diagramas que ya están preelaborados cuentan también un plan de evacuación, por si hace falta, con los gimnasios que serían necesarios, el personal abocado y la organización por zonas geográficas.
La obsesión:
estar preparado
En el afán de tener todo previsto de antemano, el municipio también toma recaudos para atender a las familias de menores recursos. La secretaria de Desarrollo Social, Alejandra Schneebeli, dijo que en la última nevada tuvieron sólo dos pedidos puntuales de módulos alimentarios, mientras que la asistencia de leña ya estaba distribuida.
Dijo que las fechas previstas de entrega del plan Calor no se alteraron a pesar de la nieve. Igual, para evitar sorpresas tienen un depósito bien surtido por si el bloqueo de rutas demora la llegada de algún refuerzo.
Los que sí debieron esperar son los que reciben la garrafa gratuita de la provincia, porque el camión se atrasó debido al hielo.
Schneebeli refirió que la política de su área es afinar la relación con los presidentes de las juntas vecinales, “porque ellos son los que evalúan, los que conocen la situación de su barrio y saben de la necesidad de cada vecino.
Algunas cifras
La infraestructura y el equipamiento para enfrentar las nevadas demandan un importante presupuesto. El municipio debe prever los siguientes insumos:
Arena fina, libre de piedras, para no dañar los vehículos. Cuesta 300 pesos el m3. Se necesitan entre 200 y 250 m3 por temporada.
Sal. Se trae de Salinas del Gualicho, a razón de 100.000 pesos el camión. El año pasado fueron necesarios once cargamentos. Este año ya se usaron dos y hay otros dos de reserva.
Cuchillas de motoniveladora. Cada juego cuesta 12.000 pesos. Con uso intenso duran apenas tres días.
Combustible. Una motoniveladora consume entre 80 y 100 litros por día. Sólo las 6 motoniveladoras trabajando a pleno demandan más de 13.000 pesos diarios de gasoil. Sumados los camiones, el gasto supera los 20 mil pesos.
¡Ojo con las veredas!
El municipio pide a los vecinos asegurar la limpieza de las veredas para evitar riesgos a los peatones. Los que cumplieron fueron muy pocos y caminar por los sectores de mayor pendiente se transformó en un verdadero desafío.
Aunque retirar la nieve y el hielo está legislado como obligación, el municipio no realizó infracciones. El principal impedimento sería la escasez de inspectores. Sin embargo desde el Centro Cívico informaron que en futuras heladas del mismo tipo está contemplado empezar a multar, con la idea de que funcione como advertencia para todos. Uno de los motivos es que, en caso de caídas, la responsabilidad civil recae en el frentista y en forma solidaria sobre la municipalidad.