“Bienvenido, 2015”



Viendo cómo está el mundo y también mi país, debo reconocer tu coraje para llegar. Te pido que traigas para todos los gobernantes del mundo la más alta dosis de humildad que puedas transportar. Sé que es difícil contrarrestar tanta epidemia de soberbia, pero tal vez lo logremos. Tal vez logremos que las víctimas por sobredosis, alcohol, suicidios, inseguridad, guerras estúpidas, mala praxis y, sobre todo, los que han sido asesinados con la más cruel de las armas, que es la indiferencia y el acostumbramiento de todos nosotros, dejen de ser una realidad para pasar a ser un muy mal recuerdo. No te pido que termines con la pobreza; ella no existirá más cuando deje de ser negocio para muchos. No te pido que acabes con la inseguridad, porque primero debe terminar la connivencia. Te pido, sí, memoria para recordar cómo era una familia y voluntad, inteligencia y sabiduría para recrearla. Te pido que nos ayudes a invertir la ecuación y que siempre primero esté el hombre y luego el dinero. Te pido que un país como el nuestro, que teniendo tanto de todo obtiene como resultado casi nada, se transforme gracias a la participación ciudadana y el dejar de lado el “no me meto” en un país que no nos duela y que merezca ser vivido. Te pido que comprendamos que la política es una cuestión de Estado, que el Estado somos todos, que todos sufrimos las consecuencias. Pido libertad de acción, de elección y de pensamiento; tolerancia para los que piensan igual, distinto o diametralmente opuesto; más convicciones y menos conveniencias; respeto por el prójimo, que casualmente siempre es el que está más próximo. Te pido que rompas con la ostentación, con la bravura cínica, con el relato pago, con la cancerígera corrupción. Pido que las peleas dentro de las familias se diriman con palabras y no con violencia hacia los chicos y las mujere y que pasen a ser parte de nuestro lenguaje cotidiano las expresiones “perdoname”, “me equivoqué” y “muchas gracias”. No te quiero acobardar, no te pido más nada... si nos traés el 50% me conformo. Sé que me preguntarás por qué no pido nada para nuestros gobernantes. Te contesto: pedir siempre lo mismo y obtener siempre lo contrario es una pérdida de tiempo. Mi fe está puesta en que vos sos un muy buen año para barajar y dar de nuevo. Un abrazo y bienvenido. Rubén D’Agostino, DNI 11.985.229 Buenos Aires

Rubén D’Agostino, DNI 11.985.229 Buenos Aires


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