Billeteras virtuales, una tendencia al inicio de 2021

Los medios electrónicos de pago proliferan en medio de la virtualidad que impuso la pandemia. Con una oferta variada y abundante, se privilegia el no contacto físico, la operabilidad entre cuentas, y la facilidad para la autogestión de los pagos cotidianos.

Cotidiano. El uso de aplicaciones para el pago de bienes y servicios, ya es tendencia.

Ya nada es igual que hace un año. En apenas doce meses, aquello que parecía rutina se convirtió en recuerdo, y todos los aspectos de la vida cotidiana quedaron absolutamente trastocados. La economía familiar e individual, no fue la excepción. Las formas de consumir, comprar, y pagar, mutaron en un abrir y cerrar de ojos al ritmo de las restricciones que la pandemia impuso sobre la mayoría de los rubros de la economía.
En ese marco, la irrupción en Argentina de las billeteras electrónicas y los medios de pago virtuales, quedará como una de las marcas indelebles de un convulsionado año 2020. En pocos meses creció sin pausa la oferta de aplicaciones que ofrecen la posibilidad de pagar, hacer transferencias inter bancarias, operar en conjunto con tarjetas de crédito y auto gestionar desde un solo dispositivos las finanzas.
Al inicio de 2021 son al menos 31 las plataformas autorizadas para operar en nuestro país. Algunas de ellas trabajan en conjunto con los bancos comerciales, otras lo hacen en alianza con las tarjetas de crédito. En todos los casos, la premisa principal es evitar todo tipo de contacto físico entre quien paga y quien cobra mediante la utilización del código QR desde los dispositivos móviles y desterrando la necesidad de utilizar tarjetas plásticas, que al pasar de mano en mano, incrementan el riesgo sanitario.

Virtualidad. Las prestaciones que ofrece, quedaron a la vista en medio de la pandemia.


La tecnología contactless también ha aportado en este sentido. El usuario toma la tarjeta y la aproxima a la terminal, sin necesidad de que quien cobra toque el plástico. No obstante, el escaneo de códigos QR ni siquiera requiere un plástico. De hecho, algunas de las billeteras virtuales operan en conjunto con un plástico, mientras que otras prescinden del mismo.
Dicho esto, vale aclarar que no todas las aplicaciones dedicadas al pago virtual son iguales, ni ofrecen las mismas prestaciones, por lo cual vale la pena hacer un breve repaso por las principales características de este tipo de plataformas, y señalar sus diferencias más notorias.
El primer rasgo saliente, es que solo algunas de las app permite tener saldo acreditado en la propia plataforma, mientras que otras (la mayoría) se valen de los saldos existentes en las cuentas bancarias. En este sentido, Mercado Pago es una de las pocas que opera de forma combinada, permitiendo al mismo tiempo mantener saldo propio en la app, y utilizar los saldos acreditados en la cuenta bancaria asociada. La modalidad está intimamente ligada a la cualidad del sitio para ofrecer al usuario la posibilidad de comprar y vender desde la plataforma, utilizando inmediatamente los saldos que surgen de las transacciones. “Naranja X” es otra de las que permite mantener saldo dentro de la propia aplicación. Siendo estrictos, son este tipo de app las que operan como una verdadera “billetera virtual”. Se valen para ello de la “Clave Virtual Uniforme” o “CVU”, que cumple la misma función que la “Clave Bancaria Uniforme” o CBU en las cuentas bancarias tradicionales.

Lucen similares, pero es necesario indagar en detalle para conocer las prestaciones de cada una de las aplicaciones de billetera virtual que operan en el país.


Otras plataformas como por ejemplo “ank”, no operan con saldo propio, sino que habilitan la operatoria tomando los saldos sirectamente desde las cuentas bancarias. La que mayores prestaciones ofrece en este segmento es “MODO”, conocida desde hace algunas semanas como “la billetera virtual de los bancos”, en tanto fue lanzada a fines de 2020 por un consorcio de bancos comerciales. La principal ventaja de MODO es que unifica el login para acceder al saldo de las cuentas en los bancos asociados, permitiendo la gestión conjunta de los fondos.
En general el costo de mantenimiento es cero, aunque algunas cobran una comisión mensual, que suele llegar hasta los $750. En general la mayoría de las plataformas permite además el pago de servicios desde la app, o la recarga de celulares.
Un dato no menor en tiempos de pandemia y de inestabilidad económica, es la posibilidad de hacer transferencias bancarias entre cuentas, pero principalmente la posibilidad de mantener los saldos en moneda extranjera. Solo tres aplicaciones ofrecen esta última prestación: Naranja X, Satoshi Tango y Prex.
Una última característica que corre a tono con la virtualidad, es la posibilidad de operar de forma combinada con criptomonedas. Solo dos de las app que operan en Argentina ofrecen esta alternativa: Satoshi Tango y Lemon Cash.
Como sea, con alternativas y alcance ampliado como nunca antes, las posibilidades se multiplican para todos los perfiles de usuarios. Los cambios que la era tecnológica anticipaba y la pandemia ha confirmado, lucen como un camino de ida. Difícilmente comprar y vender vuelva a ser como antaño.


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