Bob Dylan, una leyenda en Buenos Aires
El legendario artista se presentó en Vélez. Más de 23.000 personas lo ovacionaron.
BUENOS AIRES (Télam).- Austero y con la sola intención de entregar su música, el artista estadounidense Bob Dylan brindó un emocionante concierto ante 23 mil personas en Vélez Sársfield, que pudieron observar el paso de la estela de una leyenda viva, una de las figuras más importantes del siglo XX y seguramente del actual. Dos veces había visitado Dylan la Argentina con anterioridad, en la primera y casi en silencio llenó tres Obras allá por 1991, cuando atravesaba una crisis creativa de la que emergió más sólido, y en 1998 no era él la figura sino los Rolling Stones, a quienes teloneaba.
Pero en este tiempo en la Argentina su figura creció y su mito se agigantó, merced a los constantes piropos de Charly García, Andrés Calamaro y León Gieco, pero también al excelente trato que le dispensó una prensa poco propensa al elogio. Y eso pudo verse el sábado por la noche en Vélez, ya que la cancha no estuvo copada por viejitos hippones, cincuentones nostálgicos de tiempos
quemados, sino en su mayoría por chicos de entre 20 y 30 que supieron escuchar los consejos de Andrés y Charly: «Escuchen a Dylan, es el más grande».
Nunca hizo campaña por él mismo de forma tradicional, sino más bien desde el misterio, ya que fue ese caminar silencioso en la oscuridad lo que lo convirtió en una leyenda en todo el mundo. Como es indomable, su adaptación a los tiempos que corren es su manera, por eso en tiempos de video clips y vestuarios fashion o cuasi ridículos, eligió la austeridad, optó por apoyarse en aquel dicho que reza: «Lo esencial es invisible a los ojos».
Es verdad, porque la música entra por los oídos, por eso la escenografía de Vélez fue austera, la iluminación también, porque nada debía opacar a la música y a las palabras, esa parte importante del arte del músico nacido en Duluth, Minnesota.
Por eso entró en silencio al escenario y arrancó con «Rainy Day Women #12 & 35», un blues del disco «Blonde on Blonde», una joya de la discografía mundial.