Boca, Tigre y la gran final en el juego de las diferencias



Boca, el club más ganador del fútbol argentino, y el descendido Tigre, sin títulos en la máxima categoría, definirán hoy desde las 18:45, la primera edición de la Copa de la Superliga cuando disputen la final en el estadio Mario Alberto Kempes, de Córdoba.

La definición, que estará rodeada de shows y actividades al estilo FIFA, se jugará en un estadio repleto, que dividió su capacidad de manera dispar, con 36.000 localidades para los hinchas de Boca y 17.000 espacios para los fanáticos del Matador.

El sistema de definición de la final estipula un tiempo extra de 30 minutos y, de ser necesario, tiros desde el punto penal, en caso de terminar igualados al cabo de los 90 reglamentarios. En el eventual período añadido, los equipos pondrán realizar un cuarto cambio en su formación.
Boca es favorito por historia, experiencia, jerarquía y estatus actual frente a un equipo modesto, que bajó a la B Nacional el pasado 7 de abril, pero que paradójicamente se transformó en la sensación del fútbol argentino desde que Néstor Gorosito tomó su conducción, ya con el descenso casi sentenciado.

Y allí reside lo fascinante de esta final, en la que el fútbol tiene la posibilidad de ratificar su condición de impredecible. Poco importarán los 68 títulos a lo largo de la historia Xeneize y las vitrinas vacías de Tigre una vez que Néstor Pitana haga sonar el silbato.
Boca, que puede sumar el segundo trofeo en la era de Gustavo Alfaro tras la Supercopa Argentina frente a Rosario Central, trae un invicto de 12 encuentros sumadas todas las competencias pero su rendimiento futbolístico no termina de convencer.

Datos desde Córdoba

43
triunfos de Boca en el historial general ante Tigre, que ganó solo diez encuentros. Hubo 12 empates.
116
años de historia tiene el Matador de Victoria. Nunca fue campeón en Victoria.

Justamente lo contrario de Tigre, que deslumbra por el alto nivel de su estructura ofensiva compuesta por Lucas Menossi, Walter Montillo, Juan Ignacio Cavallaro, Cachete Morales, Lucas Janson y Federico González.
El Matador consolidó la sensación de su injusto descenso en el Monumental con victoria frente a River, con una notable campaña en la Copa de la Superliga, en la que despachó a Colón y Unión , al último campeón del fútbol argentino, Racing, y a otro muy buen equipo como Atlético Tucumán con un global de 6-0.
Argumentos más que suficientes para ilusionarse con una histórica consagración pese a la brecha que lo separa de un gigante como Boca, muy acostumbrado a vueltas olímpicas.


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