Boom del diseño… hum

Estuvo en la zona el diseñador Norberto Chaves, quien analizó el impacto de la cultura de la imagen.

Por Redacción

En tierras acostumbradas a otras cosechas, ya no tan tímidamente se comienzan a visualizar nuevas siembras, a estimular otros barros, los del diseño. En este marco y con gran esfuerzo se logró convocar a un pensador de la disciplina, Norberto Chaves, quien visitó la región dejando inquietos a algunos y deslumbrados a muchos. Nacido en la provincia de Buenos Aires, Chaves se autodefine como asesor puro, es decir que no diseña, su labor como profesional se basa en definir estrategias y dirigir programas de diseño. Sumado a esta actividad, y paralelamente, lleva muchos años de docencia y elaboración teórica de los resultados de su trabajo de diseño lo que le permite, como fue el caso, hacer visitas a ciudades tan distantes de la Barcelona donde reside actualmente como Neuquén capital. Invitado de honor por la UFLO, en Cipolletti, llegó para hablar de Marca País. Por ello, eh! conversó antes de la conferencia con un Norberto Chaves que tiene alma de maestro y lo demuestra en cada palabra y pensamiento que expone. –En relación a la teoría difundida en sus libros y escritos, ¿cree que se puede aplicar en proyectos de diseño de bajo presupuesto como podrían ser los que se desarrollan mayoritariamente en la zona? –Primeramente aclaro: no es una teoría, es el resultado procesado de una práctica de identificación y comunicación. Esa base teórica sirve para formar la cabeza del diseñador y para formar la cabeza del gestor. Estas dos figuras son claves: la del cliente, que no puede ser que dentro del “cliente” nadie sepa nada porque sino el diálogo con el diseñador será una carrera de obstáculos, y la del diseñador que tiene que optimizar sus recursos. Esto es formación. Luego viene otro capítulo que es la factibilidad; pero si tu estás bien formado no es porque estás formado para trabajar en Alemania; tu estás formado para pensar y para resolver problemas, para reflexionar y para dar soluciones. Luego, a esas soluciones las estirarás o reducirás conforme a los presupuestos. Pero nunca el saber, como se dice, ocupa lugar, nunca está demás saber, porque incluso ese saber te va a facilitar encontrarle la vuelta para que aun con pocos recursos la cosa salga mejor. Así que la idea de que la formación profesional debe estar a la escala 1:1 con los presupuestos del cliente no es correcta. Porque inclusive te puedo decir más: en identidad corporativa, para darte un ejemplo, últimamente los mejores trabajos mundialmente están más localizados en empresas medianas, bien controladas, que no tienen los mismos presupuestos descomunales que en las grandes corporaciones. En este momento se está observando algo sorprendente y es la caída de calidad marcaría en las grandes corporaciones internacionales. Esto es misterio. Que el mercado no dicte cómo y qué estudiar –¿Qué opinión le merece la apertura de tantísimas escuelas y facultades de diseño en el país y la región y el alto número de profesionales que ejercen de estas aulas? –Si hay una característica de la enseñanza universitaria en toda Latinoamérica es un desfasaje entre la voluntad de aprendizaje profesional en todos los ámbitos y las posibilidades de mercado, es decir, en general es muy superior la dotación de estudiantes y profesionales que salen respecto de las posibilidades de absorción de mercado. Este tema es polémico y toda mi vida lo he atestiguado. Soy un defensor acérrimo de que las universidades, incluso en el caso de diseño, no deben desarrollarse exclusivamente en función de los mercados porque además de producir profesionales que posiblemente no tengan éxito en el mercado, se está formando a nivel terciario a la población. Y si hay una virtud del pueblo latinoamericano es el alto nivel de formación de sus personas. Es decir, éste es un patrimonio latinoamericano que no se puede dejar caer y en gran parte depende del peso que ha tenido la universidad pública a la cual se sumaron luego infinidad de universidades privadas. El problema no está, para mi manera de ver, tanto en este desfasaje entre el mercado real y el volumen de profesionales sino entre la cantidad de escuelas de diseño y la dotación de profesores del diseño. Ahí sí que hay un problema grave. El caso límite en mi experiencia es México. Allí, la cantidad de universidades y escuelas de diseño que hay es infernal, son cientos de miles de alumnos que están siendo educados por personas, en la mayoría de los casos, que no tienen la menor idea de lo que están enseñando porque no han tenido tiempo para aprender. Éste es el punto contradictorio. Que salga un excelente diseñador de la universidad y que no consiga clientes me parece un problema menor. Pero que salga una masa de estudiantes mal enseñados, esto es grave. Entonces éste es un punto crítico. Evidentemente tiene que ver con un boom de la imagen de la disciplina que atrae a los jóvenes. Hay cantidad de ingredientes en esta atracción, algunos positivos y otros negativos, y por otro lado un mercado, aquí hablamos de otro mercado, el de la enseñanza, que genera que las universidades quieran tenerla dentro de su oferta, especialmente las privadas, y de esta forma conquistar este mercado. Entonces abren una escuela de diseño como pueden. El aprendizaje, un objetivo superior Para finalizar dice: “La enseñanza del diseño padece mundialmente un mal endémico porque la demanda del alumnado es totalmente desproporcionada con la velocidad de reproducción de los maestros. Es una ley matemática. Los maestros se reproducen a una velocidad infinitamente menor que los alumnos. Por eso, para no dejar una imagen negativa, todas las actividades complementarias, paralelas, autónomas que puedan realizar son como agua de mayo. Es indispensable reforzar el currículo académico con tantas actividades culturales, técnicas, como se puedan hacer. Irse apropiando de conocimientos. Comprar libros, incluso –esto no se puede decir tampoco– en el peor de los casos fotocopiarlos (risas), porque el aprendizaje es un objetivo superior a los derechos de autor”. Esta opinión calificada sobre la educación de grado deja a todos los involucrados, sin lugar a dudas, mucho para pensar, reflexionar y debatir. Entrevista: Andrea Saldía andreaideas@rionegro.com.ar

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