Buena cosecha de frutos secos en el Valle Inferior
Es la principal zona productora de avellanas del país y de nueces de toda la Norpatagonia. En nogal están las variedades Chandler y Franquette. En avellano Tonda di Giffoni y Barcelona.
Los cultivos de nogal y avellano se han convertido en las actividades frutícolas más importantes del Valle Inferior del Río Negro.
Tal es así que esta región es la principal zona productora de avellanas del país y de nueces de toda la Norpatagonia.
En nogal se cultivan mayormente las variedades Chandler y Franquette, y en avellano Tonda di Giffoni y Barcelona. Estas variedades producen frutos de calidad, requeridos tanto por el mercado interno como por el externo.
Desde el punto de vista productivo la presente temporada fue muy buena; en general se obtuvieron rendimientos elevados y frutos de calidad, principalmente en avellanos.
En la región, esta situación ocurre habitualmente cuando no se producen heladas muy tardías e intensas que son las que afectan o dañan la producción del año.
Las condiciones climáticas primaverales fueron muy favorables para la floración y cuaje de los frutos, lo que permitió obtener volúmenes elevados de producción.
Juan Rolka, pionero en la producción de estos frutos secos en el valle, comenta que obtuvo buena producción de avellanas, principalmente en la variedad Tonda di Giffoni donde logró rendimientos de unos 3000 kilos por hectárea con cáscara. En cuanto a los nogales, el productor también menciona que obtuvo buenos volúmenes de producción, tanto en Chandler como en Franquette. En esta última variedad (menos productiva que Chandler por ser de carga apical) alcanzó los 3000 kilos por hectárea.
La cosecha o recolección de las avellanas se inició, como es normal en la zona, en los primeros días de marzo cuando una gran parte de los frutos ya habían caído al suelo. En el avellano, esta caída se inicia a mediados de febrero y dura aproximadamente un mes.
Durante este periodo, las condiciones meteorológicas también fueron muy favorables, con temperaturas elevadas y sin lluvias que interrumpan la recolección y afecten la calidad de los frutos. Las avellanas recolectadas del campo contenían muy bajo porcentaje de humedad (entre 4% y 5%), y en muchos casos no fue necesario el secado artificial de los frutos.
La situación con los nogales fue algo distinta. En esta especie, por su ciclo vegetativo, el desprendimiento o caída de las nueces se inicia más tarde que en las avellanas, y también dura aproximadamente un mes. Durante este proceso se produjeron lluvias que afectaron la calidad de los frutos en algunas plantaciones (entre fines de marzo y principios de abril se registraron unos 110 mm de precipitaciones). La variedad Chandler fue la más afectada dado que la caída de los frutos se inició a mediados de marzo y se extendió hasta mitad de abril.
Aquellas nueces que estuvieron mucho tiempo en el suelo en condiciones de humedad fueron perdiendo calidad (frutos manchados, frutos rancios, etc.), y en algunos lugares se produjeron pérdidas de frutos por la aparición y desarrollo de patógenos en el interior de la nuez (hongos).
Otro evento meteorológico que afectó algunas plantaciones de la zona fue la caída de granizo a principios de febrero, que produjo heridas en diferentes órganos de la planta generando mayores problemas sanitarios (principalmente bacteriosis) y además, los golpes provocaron manchas oscuras en la cáscara de la nuez, afectando su calidad visual.
En general, se obtuvieron interesante volúmenes de cosecha de frutos secos en esta temporada, destacándose la calidad de las avellanas.
Uno de los eventos meteorológicos que afectó algunas plantaciones de la
zona fue la caída de granizo a principios de febrero.
Datos
Datos
- Uno de los eventos meteorológicos que afectó algunas plantaciones de la
zona fue la caída de granizo a principios de febrero. - 3.000
- son los kilogramos por hectárea que rindieron los avellanos (Tonda di Giffoni)
- y nogales (Franquette).
- 4,5%
- es el porcentaje promedio de humedad de las avellanas recolectadas del campo.
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