Caldeado ambiente en la CGT
Le piden a Hugo Moyano que lleve más allá de los 800 pesos el reclamo por el salario mínimo.
BUENOS AIRES (ABA).- La reunión del Comité Central Confederal de la CGT, prevista para mañana, donde los principales jefes del sindicalismo opositor –los llamados «gordos» más el gastronómico Luis Barrionuevo– pedirían a Hugo Moyano que convoque al «paro general», corre peligro de no realizarse, aseguraron fuentes del sindicalismo. Ayer por la tarde Barrionuevo instigó a sus compañeros cegetistas: «Moyano no nos va a traer ningún respuesta del Gobierno a nuestros pedidos de aumento de salario.
Con este marco, es inevitable que en la reunión del Confederal tengamos que declarar un 'plan de lucha'». Pero el problema para los llamados «gordos» es que temen no contar con el suficiente apoyo para llamar a un paro general. Antes de mostrarse débiles frente al Gobierno y Moyano, preferirían dilatar la reunión del Confederal. Harán lo imposible por postergarla.
Los «gordos» pidieron al Gobierno, vía Moyano, que lleve más allá de los 800 pesos al salario mínimo vital y móvil. Además, exigieron que se eleven los salarios un 30%.
Desde el Gobierno respondieron que sólo elevarían los sueldos hasta un 16%. La interna sindical explota. Por un lado, Moyano pide calma a la CGT, aún cuando su propio sindicato de camioneros esté en conflicto. Por el otro, los «gordos» más Barrionuevo creen que el Gobierno no contestará a sus reclamos, lo que los dejaría frente a una única alternativa: convocar al paro.
Ayer por la tarde las reuniones entre los jefes sindicales se multiplicaban. Los «gordos» creen que el Gobierno está en problemas: «Sabemos que no pueden darnos el aumento del 30% y la suba del salario mínimo que estamos pidiendo. Los gobernadores ya le avisaron a Kirchner que en sus provincias no pueden afrontar un gasto semejante.
Un empleado estatal de una provincia que gane 650 pesos pasaría a 900. A eso se le debe sumar las cargas previsionales. No hay presupuesto para sostener una suba así. Pero el que se equivocó fue el propio Kirchner, que en Santa Cruz decretó un aumento de 300 pesos. Él fue el que puso el piso para las demás subas salariales. Ahora no sabe qué hacer», dijo a «Río Negro» un poderoso jefe sindical.
En este marco, la reunión del Confederal perdería todo sentido. Ni los «gordos» ni Moyano pueden llegar a un acuerdo concreto que los beneficie a ambos. Ni paro ni paz gremial. Al menos por ahora.
Los sindicalistas saben que el ministro Tomada, estudia la posibilidad, por orden de Kirchner, de aumentar en 100 pesos al salario mínimo. Los «gordos» consideran a ese aumento como insuficiente, pero a la vez no lograrían juntar las fuerzas suficientes para convocar a la huelga.
Mientras, aumentan los conflictos gremiales: aeronáuticos, camioneros, alimentarios y porteros de edificios ya están en la lista que amenaza con expandirse.