Camino de alta velocidad
Abandonarse es, pues, renunciarse, desprenderse para confiarse todo entero, sin medida ni reservas, a aquel que me ama.
El abandono es el camino más seguro porque es extraordinariamente simple. Es también universal porque todas las posibles emergencias de la vida están incluidas ahí. No hay peligro de ilusiones, ya que en esta óptica se contempla la realidad pura y desnuda, con objetividad y sabiduría.
Donde hay sabiduría no hay ilusiones. La ilusión de la omnipotencia infantil y todas las hijas de la impaciencia se vienen al suelo como las flores del almendro al golpe del cierzo.
El abandono hace vivir en alto voltaje la fe pura y el amor puro. Fe pura, porque atravesando el bosque de las apariencias descubre la realidad invisible, fundante y sustentadora. Amor puro, porque se asumen con paz los golpes que hieren y duelen.
Alberto Félix Suertegaray
DNI 14.169.481
Roca