Cargadores de ladrillos reclaman que les paguen más

Son los que se desempeñan en los hornos de Allen. Perciben actualmente 35 pesos cada mil ladrillones que cargan en los camiones. Trabajan en negro y no tienen cobertura social.



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Roberto Rojas encabeza el grupo de cargadores que pretende una mejora del 30% en sus ingresos.

ALLEN (AA).- Cargadores de ladrillos de Allen, que trabajan en negro, reclaman que los empresarios horneros aumenten los valores que perciben por las cargas. La semana pasada bloquearon los accesos a la zona ladrillera como forma de protesta y ayer mantuvieron una audiencia con los titulares de los hornos en la Secretaría de Trabajo. Cuestionaron con dureza al concejal Eduardo Marinao (FpV), que es el líder de los horneros, y a quien le recriminan que por su función legislativa no puede avalar el trabajo ilegal que impera en la actividad ladrillera. La audiencia entre las partes se llevó adelante en la delegación de Trabajo de Allen y fue convocada por iniciativa de ese organismo provincial, que por primera vez definió mediar en un conflicto de estas características. Los cargadores, con Roberto Rojas a la cabeza como delegado general, piden que los horneros nucleados en la asociación “Árbol Río Negro” aumenten los valores de las cargas de ladrillos en un 30 por ciento. Actualmente los cargadores reciben 35 pesos cada mil ladrillones. La tarea que realizan los cargadores es dura y sacrificada. Como trabajan en negro no tienen cobertura social y si sufren algún accidente mientras estiban los ladrillos están totalmente desprotegidos, al igual que el resto de los obreros que se desempeñan en la actividad ladrillera. La situación de descontrol por parte de los organismos estatales es tal que hasta los menores de edad también trabajan y se inician en la carga del ladrillo generalmente en la adolescencia. “Afortunadamente el Ministerio de Trabajo está interviniendo en este conflicto. Nosotros estamos predispuestos al diálogo y mientras que las propuestas sean coherentes las iremos evaluando. Nosotros no somos changarines, somos obreros del ladrillo. Cada obrero tiene una función específica y si fuésemos changarines pedimos 100 pesos y eso nos tienen que pagar porque es una changa. En cambio ellos, los horneros, son los que nos fijan qué quieren pagar”, señaló Roberto Rojas al destacar que la actividad ladrillera mueve millones de pesos al año, generando así un negocio que en las sombras le es redituable a unos pocos. Tras la reunión en Trabajo Eduardo Marinao, concejal del FpV y presidente de “Árbol Río Negro”, aseguró que desde el sector ladrillero están evaluando propuestas para superar el conflicto y le respondió a los cargadores, quienes le cuestionan que por ser una autoridad comunal debería mantenerse al margen de la defensa de los horneros que emplean mano de obra en negro. “Siempre se llamaron changarines y ahora reclaman que se los llame cargadores, es un tema para discutir”, dijo.


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