Carta a Fer, mi hermana asesinada
Querida hermana: te escribo esta carta para expresar mi dolor y el de los demás.
Hermanita querida… la más chiquita… Recuerdo que el 3 de enero de 1991, a las 10:15, mamá te presentó. Eras una beba hermosa, morena de cabello negro. Fuiste creciendo y eras la muñequita de la casa, tímida, alegre y buena. Tu niñez fue transcurriendo entre iglesia, escuela, amigos y amigas, hasta que llegó el amor a tu vida.
Ilusionada, enamorada y entusiasmada por cumplir tu sueño de tener una familia viniste a vivir a Rincón de los Sauces, donde nació tu primera hija, y tengo el agrado de ser su madrina (me elegiste aún estando Sheila en la pancita).
Hoy la miro y te veo en ella, con el tiempo le diste una nueva oportunidad al amor. Vino tu segundo hijo, Thiago, “tu compañerito” como te gustaba nombrarlo. Tampoco te fue bien, no tuviste suerte en el amor. Aun así no perdiste tu esencia de niña, con tus berrinches, rebeldías y enojos con la vida.
Doy fe de que intentaste una y otra vez… y otra vez… salir adelante, cuando el mundo se te vino en contra. Intentaste por ellos, tus hijos, porque necesitaban verte fuerte y bien.
La vida sigue, pero sin vos te juro que perdió sentido. Desde ese 20 de julio que esos asesinos cerraron tus ojos junto a los de tu bebé de la forma más horrorosa posible. Ahora sueño que nos encontramos, que reímos como lo hacíamos cada vez que nos veíamos, compartiendo nuestras charlas y mates de por medio.
Sueño con ver a Mateo, ese bebé que estaba en tu pancita y nos quitaron la oportunidad de conocer, ese angelito que te llevaste en el vientre y hoy nos cuida y nos da fuerza para seguir, para reclamar que se haga justicia y que no te olviden, que tu dolor nos marque como ciudadanos y no permitamos que haya otra muerte más.
Estos inhumanos decidieron que ése era tu último día de vida y el de tu hijo. Ellos planificaron tu muerte, decidieron cómo ibas a morir. Hasta se creyeron en total libertad para seguir con sus vidas. Volvieron a sus casas con sus familias, con su conciencia tranquila. Y a vos, hermanita, te dejaron tirada, irreconocible.
La fiscalía tuvo que realizar un estudio de ADN para comprobar si ese cuerpo era tuyo, ya que tenías quemado el 90%. Te encontraron boca abajo, pienso que tu instinto de madre fue proteger a Mateo. Aun estando vos sin vida, quedó tu pequeño bebé de seis meses de gestación y 1,980 kg, que murió unos minutos después de vos.
Si tuviese la oportunidad de encontrarlos, me gustaría preguntarles a quienes te hicieron esto qué sintieron cuando te acorralaron, qué sintieron cuando comenzaron a quitarles sus vidas, qué sintieron cuando veían correr su sangre, cuáles fueron tus últimas palabras, qué sintieron cuando quemaron sus cuerpos… necesito encontrar una explicación a todo este dolor, aunque sé que no la hay para semejante horror.
Queremos justicia por los dos, para vos Fer y para Mateo. Tenemos la fortaleza de ustedes para seguir luchando, para exigir justicia y perpetua, no le sirve a la sociedad tener personas como éstas viviendo entre nosotros. Que sus vidas terminen detrás de las rejas.
Luciano Hernández, Diego Marillán y Osvaldo Castillo, asesinos de Fernanda y Mateo, se encuentran detenidos con preventiva, y como sabemos tienen derecho a defensa y están intentando que esa detención sea domiciliaria.
A los que nos acompañan en nuestros reclamos: debemos estar más unidos que nunca, exigir que permanezcan detrás de las rejas. Basta de quedarnos sentados ante hechos tan aberrantes, no dejemos que nos silencien. Gritemos exigiendo verdad y justicia.
Por Fernanda y por Mateo.
Laura Pereyra
DNI 28.997.473
“Queremos justicia por los dos, para vos Fer y para Mateo. Tenemos la fortaleza de ustedes para seguir luchando, para exigir justicia y perpetua (…) Que sus vidas terminen tras las rejas”.
Datos
- “Queremos justicia por los dos, para vos Fer y para Mateo. Tenemos la fortaleza de ustedes para seguir luchando, para exigir justicia y perpetua (…) Que sus vidas terminen tras las rejas”.