Con la educación de nuestros hijos: no





*por Fabio Abraham, fabioabraham@hotmail.com

Mientras la opinión pública debate acerca de la veracidad del intento de asesinato de la vicepresidente, algo que debe dictaminar la justicia, más allá de los dimes y diretes fogoneados por los medios, le cupo a la oposición actuar como debía, condenando de inmediato los hechos y al mismo tiempo exigiendo el esclarecimiento necesario, política y judicialmente porque desde el reinicio democrático la violencia es absolutamente inaceptable cualquiera sea su objetivo, formas o intención.

Lo que sí es opinable lo sucedido con posterioridad al intento de magnicidio, que a la vista, fue aprovechado por el gobierno para tomar medidas muy difícil de explicar, fundamentalmente a sus propios partidarios.

La sobreactuación, el feriado, acusar a la oposición prácticamente de cargar el arma, todos los cuerpos deliberativos del país sesionando exclusivamente para solidarizarse con la vicepresidente, misa en Luján con final al estilo cancha de fútbol y como frutilla del postre el presidente del bloque de senadores nacionales del FdT advirtiendo: “Para pacificar el país, hay que dejar de investigar a Cristina y cerrar todas las causas que tenga.”

Mientras el país estaba en un delirio de condenas, el gobierno nacional aplicaba un ajuste terrible, que incluye menos prestaciones por parte de las obras sociales a personas con discapacidad beneficiando a los sindicatos, reducción del presupuesto educativo (50.000 millones de pesos menos) reducción del presupuesto de salud (10.000 millones menos) así como también miles de millones menos en obras públicas, transportes etc.

El gobierno de la Pcia. de Bs. As. no se queda atrás: mientras gritaban su solidaridad con Cristina e intentaban adoctrinar en todos los colegios alabando a la vicepresidente y culpando a la oposición por lo sucedido, ajustaban el presupuesto educativo en más de 22.000 millones, sin mencionar que preparan la modificación al régimen académico donde es probable que el año que viene en los secundarios no se tome más asistencia a los alumnos y se prohiba la repitencia.

Ya han destruido nuestro sistema educativo y de salud pública, al mismo tiempo continuaron en el mismo camino destructivo en materia de empleo y, lo que aún es peor, destruyeron la posibilidad de una esperanza futura.

Que no nos desvíen la atención. Hace unos años hablaban de Cristina eterna, ahora falta que la declaren Santa Cristina, el culto a la personalidad de un dirigente es el punto cúlmine del Estado de fanatismo. Dejemos que la justicia actúe, pongamos freno a los fanáticos, al ajuste y destrucción de la educación y de la salud pública.


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