El acuerdo y la encerrona

Por Carta de lector

Alberto Aseff. Diputado nacional (Unir, JxC).

BUENOS AIRES
Nuestro país está peor que a la deriva. Resignado espiritualmente, abatido moralmente, empobrecido humana y materialmente, sin plan ni rumbo, dividido. Lo irrefutable que en estos días nos hallamos en una encerrona por no decir en una trampa fenomenal.

Ante la notoria escisión del oficialismo -que pretende jugar burdamente a la función dual de gobierno y oposición simultáneamente- si hay o no default recae en gran medida en la actitud de la coalición opositora y bloques minoritarios. El default sería una catástrofe social y económica y podría potenciar al extremismo político, quizás más pernicioso que el que “se vayan todos” de 2001. Evitar el default mediante un acuerdo liviano del tipo ‘ir tirando’ hasta 2023, es decir un puente precario, sólo procastina nuestra maltrecha macroeconomía y todas sus lacras, inflación incluida.

Se desaprovecha la crisis para acordar celebrar un convenio con el FMI que contenga todas las reformas estructurales, desde la laboral y tributaria hasta la económica y educativa, pasando por la judicial.

¡Qué encerrona para nosotros! No podemos hundir al país en el abismo de paria mundial. Tampoco podemos dejar de proclamar que este gobierno es hartamente responsable de ahondar nuestros descalabros. Como van las cosas, más que labor será una faena, más compleja que en 2015 y por tanto nos exige desde ya a ser mejores, más organizados, más equipo, más coherencia y dar señales claras -programa mediante- que ya es inexorable tiempo para ir a fondo, más allá del Fondo.