El uso de los signos ortográficos
Alejandro De Muro
DNI 5.081.245
Múñiz, Buenos Aires
Para algunos, los signos ortográficos son meros auxiliares de los escritores. Colaboradores “ad honorem” para quienes necesitan ordenar sus pensamientos e impedir que fluyan anárquicos. Para otros, exceden el valor de un simple trazo sobre un papel y los ubican en un escalón más significativo.
La coma es una de las señales más humildes. Cuando el relato se vuelve farragoso le impone un “break” saludable. El punto y coma es algo más importante porque le adjudica un freno mayor al aluvión de palabras. Indica que sobreviene una aclaración o un complemento; aleatorio pero, también, independiente. El punto y seguido marca jerarquía. Le otorga un valor especial a la oración. El punto y aparte, definitivamente, cambia el rumbo de la historia. Es concluyente sin que ello implique apartarse, por completo, de la ilación mantenida hasta entonces.
En la caja de herramientas aparecen, con cualidades propias e intransferibles, acentos, paréntesis, guiones, comillas y signos de admiración e interrogación. A veces, los acentos, en caso de omitirse, pueden alterar significados (sí o si y té o te, bastan como ejemplos). Los paréntesis aclaran en el marco de una continuidad discursiva. Los guiones, por su parte, enfatizan y lucen -a mi juicio- en una categoría superior. Las comillas se encargan de salvaguardar la opinión de los autores. Cuando las frases procuran aludir a ingrigas, los signos de interrogación son indispensables. Los de admiración traen consigo muestras de asombro y elogio, entre otras.
Durante su vigencia, los complementos literarios hablan de quienes los adoptan. El adicto a frases cortas, mediante puntos, suele ser lapidario o enfático, según cuadre. En ocasiones, “ametralla”.
Lo difícil, en el empleo de estos recursos gráficos, es dosificarlos y enfilar hacia usos precisos. Aunque minúsculos, tienen la propiedad de ensalzar un texto o malograrlo. De tornarlo ameno o tedioso.
Sin auxiliares no habría orden sintáctico. Desconozco quién los creó pero, sin embargo, digo gracias por existir.
Alejandro De Muro
DNI 5.081.245
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