Más cárceles
Pedro Dionisio Cortez
BUENOS AIRES
No comprendo cómo, en un irremediable país como este donde los índices de delito aumentan, no se prevé una política carcelaria que incluya un presupuesto tal que permita la edificación de establecimientos suficientes y adecuados para la estadía de los delincuentes.
Sabemos que hoy las cárceles están completamente hacinadas, al punto que en muchos casos se decide la permanencia de los condenados (también procesados o acusados) en comisarías, o también se decide prisión domiciliaria sin medir a veces las consecuencias para la población.
En vez de permanecer en celdas colapsadas, sucias, inseguras, ¿por qué no se planifican buenos establecimientos? Y no solo eso, una buena política carcelaria debería prever además un sistema de enseñanza interna de oficios diversos y la posibilidad de que trabajen de lo aprendido o de sus propios conocimientos adquiridos, naturalmente con una contraprestación salarial por lo que producen.
Solo así podría garantizarse resinserción social y mayor seguridad para los propios internos y para los ciudadanos en general, que ya no se expondrían a las consecuencias de la puerta giratoria del delito o a formas de delinquir que operan desde las mismas cárceles con conectividad y telefonía interna sin control.