Nora Mabel Cónsoli, destacada militante peronista y emepenista


Perteneció a una recordada familia de Centenario. Recibió reconocimiento por su vasta participación en la política local.


Había nacido en Médanos, Buenos Aires, el 2 de abril de 1927, igual que tres de sus hermanos: Norma, Perla y Vicente. El menor, Buby, nació en Neuquén. Entre 1931 y 1933 la familia se trasladó desde Médanos a la capital neuquina con sus padres Juana Sgaminni -hija de italianos de Ascoli Piceno, nacida en Bahía Blanca- y de Giuseppe Cónsoli, nacido en Alberobello, Italia, que llegó a la Argentina en 1914 siendo muy joven y se reencontró con sus padres y hermanos en Nueva York, para trasladarse a Plaza Huincul por el auge del petróleo.

Como el papá de Nora era mecánico se quedaron en esta ciudad, donde hacía unos meses estaban residiendo Ercilia Sgaminni, tía de Nora, casada con Rogelio Rodríguez: se quedaron en Neuquén hasta 1939/40.

Un tiempo después partieron a Centenario, donde Giuseppe abrió su taller mecánico y luego se dedicó a la venta de combustibles. Nora y sus hermanos estudiaron primero en la Escuela N° 2 de esta capital y terminaron en la Escuela N° 109 de Centenario.

Nuestra homenajeada estudió después en la Ex Enet N° 2, Escuela Profesional de Mujeres, ubicada en Diagonal Alvear primera cuadra.

A fines de 1946 se recibió: su madre le escribió a Eva Perón para ver si la podían nombrar como maestra de manualidades en Centenario. En 1949 la nombraron en la Escuela N° 109, -leo el decreto de nombramiento firmado por Oscar Ivanissevich Ministro del Presidente Perón- donde ejerció toda su carrera: se jubiló en esa misma Escuela en 1988, según el relato de su hijo.

En la foto la vemos a Nora con compañera de escuela.

La familia Cónsoli tuvo un accionar importante en política: estuvieron entre los fundadores del MPN. Una de sus hijas, Perla, próxima a cumplir 93 años, participó de la delegación de peronistas que partió a Buenos Aires a entrevistarse con el entonces presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, con el fin de solicitarle la provincialización de los Territorios Nacionales del Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, entre otros.

Fueron recibidos en el Salón Blanco de la Casa Rosada por un presidente enfundado en uniforme de gala y rodeado de sus edecanes: Perón estrechó una a una las manos de los jóvenes que, luego de 24 horas de viaje en tren, arribaron a la Capital Federal llevando 25 mil firmas de neuquinos que solicitaban la concreción de tan ansiado sueño: que los territorios nacionales se convirtieran en provincias.

La gloriosa comitiva estaba integrada por Perla, Alfredo de Martín, Enrique Etchecopar, Rogelio Rodríguez, R. Taylor, Marcelo Pessino, Santos Catalá, Eduardo Cortéz Rearte, Ricardo Rosa, Roberto Linares, Eduardo Chrestía, Antonio Creide, Galván, Labadié, Pugliese, la Sra. de Sarquis, entre otros.

La primera noche a bordo del tren pasaron por la estación Bahía Blanca, y allí dialogaron con la prensa local: estaban todos pletóricos de fe, todos albergaban la esperanza de lograr tamaña empresa. Y así fue, se logró la Ley de Provincialización. Otro de los hermanos de nuestra homenajeada, Vicente, fue Intendente de Centenario.

Participaban siempre en la vida social de la ciudad. Don José, fundador del Club de Centenario, su esposa, primera presidenta de la cooperadora del Hospital.

El accionar político de Nora data de temprana edad: en 1948 concurrió a un acto realizado en Buenos Aires por Eva Perón representando la rama femenina del Territorio Nacional.

Además, Nora estuvo en la comisión de la creación de la Carta Orgánica de Centenario y en varias otras comisiones de la ciudad, por lo que recibió varios reconocimientos: por haber sido Convencional Municipal Titular por el MPN de Centenario; Diploma de Honor por su destacada militancia en los inicios del MPN. La Municipalidad de Centenario la reconoció por su sacrificio y tesón que hicieron grande a la ciudad.

Falleció el 26 de marzo de 2012. Se había casado con Ricardo Dubanced en 1959 y tuvieron a su hijo Ricky. Hoy homenajeamos a Nora y en su nombre a todas las mujeres que, desde el rol que le cupo a cada una, supieron revalorizar su tarea y poner manos a la obra con amor, paciencia y una probada capacidad para hacer historia.