Cazafantasmas, la clave del éxito
“Ghostbusters” fue un éxito global. Una sensación total. Una ecuación de perfecta sincronía entre lo que el mercado quería y lo que necesitaba un puñado de artistas todavía en su fase de crecimiento. La música se transformó en el telón de fondo de una generación de chicuelos bastante inocentes. “Ghostbusters” era dueña de los elementos precisos: curiosas y picantes actuaciones, una poderosa banda de sonido, una historia divertida, excelentes efectos especiales y un ingrediente secreto. ¿Cuál? Pues, la figura, la energía, el talento y la genialidad de Bill Murray.
“Ghostbusters” fue un éxito global. Una sensación total. Una ecuación de perfecta sincronía entre lo que el mercado quería y lo que necesitaba un puñado de artistas todavía en su fase de crecimiento. La música se transformó en el telón de fondo de una generación de chicuelos bastante inocentes. “Ghostbusters” era dueña de los elementos precisos: curiosas y picantes actuaciones, una poderosa banda de sonido, una historia divertida, excelentes efectos especiales y un ingrediente secreto. ¿Cuál? Pues, la figura, la energía, el talento y la genialidad de Bill Murray.
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