Chicos de la calle e indiferencia, en la trama del libro “La infancia masacrada”
En más de 120 páginas reúne investigaciones de diferentes y sucesivos momentos, de décadas de trabajo e investigación.
Una verdadera deuda interna con los derechos de la infancia y adolescencia, y el sentido común; son los temas de una cruda realidad social-económica que se vive en los últimos años, y que aborda el libro “La infancia masacrada” de la especialista e investigadora universitaria, Patricia Weigandt.
El ensayo rescata viñetas de intervenciones institucionales en diferentes situaciones y casos que se sucedieron años atrás, y “en los que es posible pensar los efectos terribles pero también los maravillosos de ellas”, plantea la especialista fundadora del grupo de estudio “El Hormiguero” del Centro Universitario Regional Zona Atlántica (CURZA) de la Universidad Nacional del Comahue (Unco).
Si bien toma dos casos testigos, sostiene ante un entrevista concedida a “Río Negro” que hay testimonios “respecto de una realidad vivida por muchos otros niños/as y adolescentes” de esta capital.
Hace una fuerte crítica a los servicios públicos de Salud Mental en cuanto a su débil intervención. Sobre este punto describe el abandono y deja en evidencia que “nuestra provincia ‘pionera’ en desmanicomialización con la Ley de Salud Mental N° 2.440, adhiere al ‘chaleco químico’ (suministro de calmantes), en muchas y lamentables oportunidades sin que los niños queden exentos de estas prácticas”.
En más de 120 páginas reúne investigaciones de diferentes y sucesivos momentos, de décadas de trabajo e investigación, a la vez que señala que “la idea del libro es plasmar y problematizar el lugar que tiene la niñez en la actualidad, no sólo en la provincia porque hay elementos de investigación provenientes de otros lugares también.”
Agrega como objetivo que se deben “valorar los efectos positivos y negativos posibles de las intervenciones institucionales realizadas con los destinatarios niños/as, adolescentes y familias, entendiendo que el trabajo inter-institucional promovido desde la universidad pública tiene efectos positivos para repensar, reubicar y realizar intervenciones con alto efecto positivo en los destinatarios, que no son solamente los niños/as y adolescentes, sino también en los trabajadores con infancia/s y adolescencia/s”.
Weingandt considera que “la función de la universidad pública en la formación no sólo de los futuros profesionales sino de todos los trabajadores con infancia/s y adolescencia/s, entendiendo a la investigación, la docencia y la extensión universitarias como dimensiones políticas indispensables, valiéndonos del andamiaje teórico del psicoanálisis para poder investigar, ya que es el que se ha dedicado a pensar cuestiones estructurales y críticas del funcionamiento psíquico del humano y en especial de la infancia desde hace más de un siglo”.
Precisa la necesidad de “mostrar que es indispensable la creación de espacios para generar lazos y pregunta y la consecuencia de generar una mayor calidad en las intervenciones y un quehacer con el malestar”, como el caso de “El Hormiguero” que “es pionero en nuestra región y resultado de considerar a nuestra universidad pública implicada y en comunidad.
Responsabilidades del Estado
En una de las páginas, Weingandt cuenta que uno de los niños involucrados, y considerados “conflictivos” por la sociedad fue trasladado a Roca contra “su voluntad y la de muchos”. Observa en ese sentido que esa palabra “encadenada a la política tal vez podría ajustarse a alguna de las razones por las cuales un niño de 11 años, “además de no tener colchón, ni escuela, ni hogar, tampoco tiene los derechos humanos que quedan nombrados en las alusiones a la Ley de Salud” y en consecuencia “la palabra adecuada para nombrar lo que ocurría es responsabilidad política”.
En otro pasaje del ensayo, pone como ejemplo que hasta el personal de Salud expresa su indiferencia hacia uno de los niños, y además menciona que cuando el niño retorna a Viedma “traído en ambulancia y su familia ‘lo secuestra’ en la puerta del hospital “ en tanto que “los signos de la impregnación medicamentosa, el exceso de peso y la baba, minaban su cuerpo de niño”.
Seguimiento de “Pedrito”
El ensayo -con una edición de 700 ejemplares- se agotó luego de que fue presentado recientemente en las VI Jornadas de Psicopedagogía organizadas por el Curza, y según Weingandt “hubo una buena repercusión” sobre el “desamparo de la niñez entre nosotros”.
La experta que es doctora en psicología por la Universidad del Salvador dice tener un seguimiento sobre la situación actual de uno de los niños al que llama “Pedrito”.
Revela que “en la actualidad se encuentra atravesando el cumplimiento de una condena por causas penales” y “muchos adolescentes cumplen la mayoría de edad y pasan a purgar penas por causas que han ‘acumulado’, al agregarse alguna causa sus antecedentes pasan a tener peso”.
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