Decodifican el primer mapa genético de las plantas Santa Rita

El proyecto contó con la colaboración de científicos de la Academia China de Ciencias Agrícolas Tropicales y del Jardín Botánico de Plottier, Neuquén. Cómo podría aplicarse.

Redacción

Por Redacción

La Buganvilla es una de las plantas ornamentales más populares del mundo. En países como la Argentina se conoce como la planta Santa Rita. Pero su genética era, hasta ahora, un territorio casi inexplorado.

Un equipo de científicos acaba de publicar el primer mapa genético de alta densidad de la especie Bougainvillea glabra, lo que abre una puerta nueva para mejorar sus características decorativas de forma más precisa.

El estudio fue liderado por Junhai Niu y sus colegas de la Academia China de Ciencias Agrícolas Tropicales, con la participación del director del Jardín Botánico de la Ciudad de Plottier, en Neuquén, el biólogo Hernán Ariel López. El trabajo se publicó en la revista científica Plants.


El secreto estaba en el ADN


La Buganvilla contiene flavonoides y ácidos fenólicos, sustancias naturales con propiedades medicinales, pero no se contaba con herramientas genéticas básicas para trabajar con ella.

El genoma de una planta es como un país sin mapas: nadie sabe dónde están los genes que controlan el color de las brácteas, la forma de las hojas o la longitud de las espinas.

El nuevo estudio construyó ese mapa por primera vez y localizó las regiones del genoma que controlan 14 características físicas de la planta. Con esa base, los especialistas en mejoramiento vegetal podrán seleccionar con mayor precisión qué individuos cruzar.

«Las plantas Buganvillas son muy populares en India y China. En la Argentina se han descripto 5 especies. Tres de ellas se conocen como Santa Rita. Al conocerse el genoma, se podrían producir nuevos cultivares», contó López en diálogo con Diario RÍO NEGRO.

Para hacer el trabajo, los investigadores cruzaron dos variedades conocidas como “Mrs Eva White” y “Formosa”, y obtuvieron 119 plantas hijas para analizar su variación genética.

El equipo estuvo integrado por diez investigadores, incluyendo al biólogo de Plottier

Usaron una tecnología llamada SLAF-seq, que detecta millones de diferencias en el ADN de cada planta sin necesitar el genoma completo. De todos los marcadores analizados, casi 480.000 mostraron diferencias entre los individuos.

El mapa final abarcó 1.797,64 centimorgans —una unidad que mide qué tan separados están los genes— distribuidos en 17 grupos, con un marcador cada 0,55 centimorgans.

El análisis detectó 22 regiones del ADN vinculadas a características medibles. De esas, 16 resultaron mayores, porque cada una explica más del 8% de la variación en el rasgo que controla.


Lo que falta por descubrir


Los investigadores reconocen que el mapa deberá complementarse con análisis adicionales y poblaciones más grandes para afinar la localización de los genes responsables de cada rasgo.

Los genes identificados servirán de base para futuros trabajos de verificación y para el desarrollo de programas de mejoramiento molecular en buganvilla.


La Buganvilla es una de las plantas ornamentales más populares del mundo. En países como la Argentina se conoce como la planta Santa Rita. Pero su genética era, hasta ahora, un territorio casi inexplorado.

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