Parásitos en perros: el problema invisible que afecta a barrios y familias

En la Universidad Nacional del Comahue, analizaron muestras de materia fecal de perros en Río Negro. El estudio reveló que entre el 36% y el 45% de los perros analizados tenían infecciones intestinales, muchas con riesgo para las personas. Qué recomiendan a los vecinos y a las autoridades

Por Redacción

La parasitosis canina constituye una amenaza para la salud pública, ya que varios parásitos pueden transmitirse de perros a humanos. (Foto: gentileza)

En la provincia de Río Negro, se llevó adelante un estudio que puso en evidencia una realidad poco visible pero riesgosa: entre el 36% y el 45% de los perros analizados tenían parásitos intestinales. Muchos de esos parásitos no solo afectan la salud de los animales, sino que pueden transmitirse a las personas, lo que convierte a la parasitosis canina en una amenaza para las familias y comunidades.

El hallazgo surgió del análisis de muestras de materia fecal tomadas en refugios, barrios urbanos y zonas periurbanas de diferentes localidades rionegrinas. Se hizo como parte de la tesis doctoral en biología del licenciado Luciano Ritossa en la Universidad Nacional del Comahue, con los doctores Verónica Flores y Gustavo Viozzi como directores.

Aplicaron métodos de laboratorio avanzados, como microscopía y técnicas moleculares, para identificar las especies presentes y medir la magnitud del problema. “El objetivo fue comprender cómo factores ambientales y socioeconómicos influyen en la distribución de los parásitos y evaluar su importancia para la salud pública”, afirmó la doctora Flores en diálogo con Diario RÍO NEGRO.

Por qué importa estudiar los parásitos en perros


El problema de los parásitos en perros va más allá del malestar animal. Algunas especies, como Toxocara canis, pueden pasar de los perros a los humanos, especialmente a través del contacto con suelos o superficies contaminadas con materia fecal. Los niños pequeños y las personas con defensas bajas son los grupos más expuestos a infecciones, que pueden afectar el sistema digestivo, el hígado y hasta la visión.

Además, la presencia masiva de perros sueltos en barrios y espacios públicos, sumada a la falta de campañas de desparasitación, aumenta el riesgo de contagio para toda la comunidad. La situación se agrava en zonas con carencias de agua potable o saneamiento, donde la limpieza y la prevención se vuelven más difíciles.

Qué encontraron


El equipo recolectó muestras de materia fecal de perros en refugios, plazas, parques y calles de distintas localidades rionegrinas. Analizaron barrios de diferentes niveles socioeconómicos, tanto en zonas urbanas como rurales, para comparar la situación y detectar posibles focos de riesgo.

Niños pequeños y personas inmunodeprimidas figuran entre los grupos más vulnerables a infecciones por parásitos provenientes de perros. (Foto: gentileza)

Las muestras se estudiaron en laboratorio con herramientas como la microscopía y técnicas moleculares, que permiten detectar incluso pequeñas cantidades de huevos o larvas de parásitos. Así, identificaron al menos 22 especies, entre ellas Trichuris vulpis, Uncinaria stenocephala, Toxocara canis y Echinococcus (que causa la hidatidosis y es una zoonosis endémica de la provincia).

La prevalencia de parásitos fue especialmente alta en perros de un refugio (45%) y también significativa en perros urbanos (36%). Muchos animales presentaron más de una especie de parásito a la vez, lo que agrava el riesgo de transmisión y dificulta el tratamiento.

El estudio mostró que la pobreza, la falta de acceso a agua segura y la escasez de controles veterinarios favorecen la propagación de las infecciones. La exposición a ambientes contaminados con materia fecal canina, sumado a la circulación libre de perros y a deficiencias en infraestructura sanitaria, constituyen factores de riesgo persistentes, señaló Ritossa en la tesis.

Recomendaciones


La investigación deja claro que los parásitos en perros son un problema real y silencioso, que requiere atención sostenida y compromiso de toda la comunidad para proteger la salud de personas y animales por igual.

La doctora Flores, comentó que tanto los vecinos como las autoridades pueden realizar acciones que favorezcan la salud humana y la animal.

Recomiendan campañas de educación, castración gratuita y desparasitación periódica para frenar la transmisión de parásitos en comunidades. (Foto: gentileza)

«Por un lado, los vecinos pueden contribuir con medidas básicas de tenencia responsable y evitar que los perros circulen libremente por la calle. Deberían realizar la desparasitación periódica, vacunarlos, castrarlos y recoger sus heces en los espacios públicos. Estas prácticas reducen el riesgo de transmisión de parásitos y mejoran el bienestar de los animales», afirmó.

Por otro lado, «las autoridades locales deberían implementar políticas públicas como campañas de educación sobre tenencia responsable, programas gratuitos de

castración y desparasitación». También es importante el trabajo conjunto entre instituciones de salud, de educación y la comunidad para generar información científica que permita diseñar políticas de manejo más efectivas desde una perspectiva de Una Salud, considerando la salud humana, animal y ambiental, resaltó.

La brecha oculta entre saber y hacer en el cuidado de la salud


En 43 localidades de Río Negro, se realizó una encuesta sobre cuál es la percepción pública sobre el problema de los parásitos intestinales en los perros en la población.

Los resultados, publicados como parte de la tesis doctoral de Luciano Ritossa, muestran que la mayoría de los responsables de los animales afirma estar al tanto de los peligros de los parásitos y la importancia de la desparasitación.

Sin embargo, el análisis detallado revela una brecha entre el conocimiento declarado y las acciones concretas. Muchos encuestados aseguran desparasitar regularmente, pero pocos saben con precisión cada cuánto tiempo lo hacen o cuál es el producto adecuado.

Algunas personas creen que solo los perros callejeros pueden tener parásitos, aunque los análisis de laboratorio confirman que los perros de casa también pueden estar infectados.

El estudio a partir de la encuesta indica que el nivel educativo influye: quienes tienen más años de estudio aplican mejor las medidas preventivas y buscan más información sobre la salud de sus perros. Aun así, la investigación demuestra que, incluso entre quienes tienen mayor información, no siempre se cumplen las recomendaciones básicas para el cuidado de los perros.


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