Veinte años de OPAL: el reactor que unió a Invap con Australia
Especialistas de Argentina y Australia repasaron los logros compartidos, la transferencia de conocimientos y los nuevos desafíos de la industria nuclear.
INVAP fue la empresa de Río Negro que se ocuó del diseño, la ingeniería, la construcción y la puesta en marcha del reactor OPAL bajo un contrato llave en mano con ANSTO, la agencia nuclear de Australia.
El reactor se utiliza principalmente para la producción de radioisótopos destinados a la medicina nuclear, investigación científica con haces de neutrones y la irradiación de silicio para la industria electrónica.
Con la puesta en funcionamiento, ese reactor se consolidó como un referente mundial en tecnología y seguridad nuclear gracias a la colaboración con INVAP.
Días atrás, en Australia se hizo una celebración por los 20 años de funcionamiento del reactor. Los equipos de trabajo se reunieron para repasar logros y explorar nuevas líneas de cooperación. Reconocieron el desempeño y la robustez operativa alcanzados en dos décadas.
Durante las pruebas de desempeño tras la puesta en marcha, INVAP verificó que el reactor superó los requisitos fijados por ANSTO, en línea con los estándares de los organismos reguladores australianos.
Entre estos organismos se destacan la Oficina Australiana de Salvaguardias y No Proliferación (ASNO), que cumple 50 años, y la Agencia Australiana de Protección Radiológica y Seguridad Nuclear (ARPANSA), según informó ANSTO en su repaso institucional.

El gerente del reactor OPAL, David Vittorio, subrayó el hito técnico y logístico de completar el ciclo de diseño, construcción, evaluación regulatoria independiente y puesta en marcha en solo seis años. Al recordar el proceso, sintetizó: “Fue un logro notable. El contrato de construcción se firmó en 2000 y la puesta en marcha se completó en 2006. En total, sólo seis años para diseñar, construir, evaluar y poner en marcha el reactor”, declaró en un comunicado.
Treinta especialistas de INVAP se instalaron de manera permanente en Lucas Heights durante tres años, con un núcleo de 100 a 120 personas en el equipo central y hasta 500 en el pico de la construcción. Un pequeño grupo de expertos argentinos que llegaron hace más de 20 años sigue trabajando en ANSTO hasta hoy.
La organización ANSTO encargó a INVAP un contrato llave en mano basado en el desempeño, lo que permitió optimizar el diseño según objetivos de rendimiento y costo.
El diseño de OPAL abarcó innovaciones como la provisión de neutrones térmicos y fríos para equipos científicos, la producción de medicina nuclear y la operación con uranio de bajo enriquecimiento.
“El conocimiento y experiencia de quienes eligieron quedarse y trabajar para ANSTO fue una ganancia significativa para las operaciones del reactor. Han contribuido y siguen contribuyendo a nuestro historial de operaciones seguras y confiables”, afirmó Vittorio, destacando la transferencia de saberes entre equipos.
Comentarios