Científicos comparten sus conocimientos para producir hongos comestibles a partir de los desechos

Son los residuos que se generan al producir jugos concentrados, sidras, caldos y conservas. Es una iniciativa de la Universidad Nacional de Río Negro a través de talleres virtuales y gratuitos para la comunidad





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A partir de desechos, se puede cultivar los hongos comestibles conocidos como gírgolas (cuyo nombre científico es Pleurotus ostreatus)

A partir de desechos, se puede cultivar los hongos comestibles conocidos como gírgolas (cuyo nombre científico es Pleurotus ostreatus)

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Transferencia. María Belén Buglione comparte sus conocimientos para reciclar los residuos y hacer emprendimientos

Transferencia. María Belén Buglione comparte sus conocimientos para reciclar los residuos y hacer emprendimientos

Un equipo de investigadores científicos de la Universidad Nacional de Río Negro desarrolla una solución amigable con el ambiente para reducir la cantidad de residuos que se generan por la industrialización de las semillas de manzana, pera y tomate para comercializar concentrados de frutas, jugos concentrados, sidras, caldos y conservas. Esa actividad genera grandes volúmenes de subproductos orgánicos sólidos que se pueden aprovechar. Ahora, los científicos empezaron a dar talleres virtuales y gratuitos para la comunidad en general.

La iniciativa busca divulgar una investigación para cultivar los hongos comestibles conocidos como gírgolas (cuyo nombre científico es Pleurotus ostreatus). Para producirlos, se usa como sustrato el material de descarte de la producción de peras y manzanas. También pueden utilizarse los descartes de la producción de tomates. La consigna es “Abrir las puertas de la universidad. Sacar afuera el conocimiento”.

En el año 2011, iniciaron la investigación para reciclar los desechos de la fruticultura y producir hongos comestibles. “En 2011 en la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), ubicada en Choele Choel, arrancamos con dos proyectos financiados por la entidad para aprovechar algo tan común en nuestra zona. La fruticultura es una de las principales actividades económicas, y genera muchos residuos. Hacemos un ciclo de charlas, que serán dictadas por los responsables de la iniciativa, para que la gente aprenda a producir hongos usando ese desecho como sustrato, y puedan cultivarlos en su casa o aprovecharlos para desarrollar un emprendimiento económico”, informó la doctora en química y bioquímica María Belén Buglione.

La actividad será abierta y sin cargo, aunque requiere de inscripción previa en el enlace disponible a través de la página www.unrn.edu.ar/eventos/Produccion-de-hongos-comestibles-a-partir-de-residuos-frutihorticolas-654

Entre los datos disponibles, se sabe que en los valles irrigados del río Negro, en 2015 se industrializaron 381.000 toneladas de manzana y 240.000 de pera. En cuanto al tomate, las industrias regionales procesaron aproximadamente 45.000 toneladas en la misma temporada. Según el proceso tecnológico empleado en la producción principal de cada empresa, aproximadamente el 10% de esos volúmenes sería un remanente sólido, orgánico, constituido por cáscaras y semillas principalmente”, detalló la profesional.

“Actualmente este descarte recibe un tratamiento enzimático por parte de esas industrias. Pero estas enzimas en general son importadas y tienen costos altos, por eso pensamos en alternativas de aprovechamiento, ya que de hecho una parte ya se utilizaba para compostar e incorporar a la tierra. Esos descartes se conocen como bagazos u orujos. Varios estudios han demostrado que sólo es posible su degradación con hongos llamados de pudrición blanca, entre los que se encuentran los hongos gírgolas. Por eso decidimos tratarlo utilizándolo de sustrato para generar hongos. Con un doble propósito: por un lado, producir gírgolas, y, por otro, intervenir en la biodegradación de los subproductos frutihortícolas”, detalló la bioquímica.

La utilidad de los residuos abarca aún más. Los residuos que quedan tras la producción de esos hongos pueden aprovecharse para la producción de alimentos funcionales destinados a alimentación de pollos parrilleros. La comunidad puede aprender a producir hongos a baja escala o para autoconsumo. Se trata de un proceso sencillo, económicamente rentable y que requiere de un capital inicial relativamente bajo.

¿Se podrían producir otro tipo de hongos en ese sustrato?, preguntó RIO NEGRO “Hay documentación acerca de la producción de diferentes tipos (shiitake, champignones, etc) en distintos sustratos (como rastrojos de trigo, algodón, café, olivillo, troncos de álamos, etc.) -respondió la investigadora-. Estamos estudiando la combinación Pleurotus-bagazos de pera, manzana y tomate dado el interés que representa para nuestra región, a lo que se suma la facilidad de su cultivo y su gran potencial económico, además de su reconocida calidad nutricional y medicinal”.


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