Clásicamente Martin Scorsese

Llegó a los cines la nueva y muy buena película del director, que vuelve a unirse a Leonardo DiCaprio.

Redacción

Por Redacción

Martin Scorsese lo ha vuelto a hacer: “El lobo de Wall Street” es una película larga, compleja, divertida e histriónica al mismo tiempo, una pieza que no dejará indiferente a nadie. Ya hace rato que se venía hablando de este filme, que estuvo a punto de caer en la peligrosa categoría de “no apta para menores de 17 años”. Finalmente, ha entrado en una más benevolente, aunque no hay duda de que la cinta no es para todos los públicos. El sexo y la droga son una parte más que presente en la historia de Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio), un corredor de bolsa convertido en millonario con una estafa por la que fue llevado a prisión y perseguido por el FBI. Belfort, un ambicioso joven que trató de entrar en Wall Street por la puerta grande, se dio cuenta de que lo suyo era los “penny stocks”, valores a cambio de centavos que comenzó vendiendo en una oficina de poca monta en Long Island. Luego decidió montar una empresa con un logo muy aparente como tapadera, pero con vendedores sin experiencia en Wall Street, timadores al servicio de su discurso agresivo y convincente. De esa forma se forjó su imperio, una historia en ascenso con cientos de millones de dólares basados en hacer que los clientes compraran esos bonos basura, los hicieran subir de precio de forma meteórica y después ignoraran las órdenes de venta mientras ellos mismos vendían todos valores para hacer caja. Es una historia hecha a la medida de Scorsese. Además de ser la quinta colaboración de Scorsese con DiCaprio, tiene un valor especial por la actuación de Jonah Hill, soberbio en el papel de mano derecha de Belfort, y por ser una de las últimas, previsiblemente, para Scorsese. De acuerdo con sus propias palabras, puede que le queden una o dos más antes de retirarse definitivamente, aunque haberse topado con DiCaprio le ha mantenido las ganas de seguir adelante. “Nos dimos cuenta de que él me estaba regenerando las ganas de hacer películas”, explicó Scorsese en referencia a DiCaprio. El actor de 42 años se ha beneficiado en gran medida con esa sociedad, con papeles profundos y muy exigentes. En el caso de Belfort, DiCaprio asegura que le obligó a hablar mucho con el hombre que inspiró el personaje. Eso y la inspiración de ver en YouTube a un hombre tremendamente borracho intentando comprar cervezas. “Queríamos que la película fuera un viaje alucinógeno, una montaña rusa”, explicó el protagonista de “Titanic”. Algo que sin duda consiguen con acción a raudales y una historia que no concede un segundo de tregua. Es Scorsese en toda su esencia.

El Lobo de Wall Street


Martin Scorsese lo ha vuelto a hacer: “El lobo de Wall Street” es una película larga, compleja, divertida e histriónica al mismo tiempo, una pieza que no dejará indiferente a nadie. Ya hace rato que se venía hablando de este filme, que estuvo a punto de caer en la peligrosa categoría de “no apta para menores de 17 años”. Finalmente, ha entrado en una más benevolente, aunque no hay duda de que la cinta no es para todos los públicos. El sexo y la droga son una parte más que presente en la historia de Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio), un corredor de bolsa convertido en millonario con una estafa por la que fue llevado a prisión y perseguido por el FBI. Belfort, un ambicioso joven que trató de entrar en Wall Street por la puerta grande, se dio cuenta de que lo suyo era los “penny stocks”, valores a cambio de centavos que comenzó vendiendo en una oficina de poca monta en Long Island. Luego decidió montar una empresa con un logo muy aparente como tapadera, pero con vendedores sin experiencia en Wall Street, timadores al servicio de su discurso agresivo y convincente. De esa forma se forjó su imperio, una historia en ascenso con cientos de millones de dólares basados en hacer que los clientes compraran esos bonos basura, los hicieran subir de precio de forma meteórica y después ignoraran las órdenes de venta mientras ellos mismos vendían todos valores para hacer caja. Es una historia hecha a la medida de Scorsese. Además de ser la quinta colaboración de Scorsese con DiCaprio, tiene un valor especial por la actuación de Jonah Hill, soberbio en el papel de mano derecha de Belfort, y por ser una de las últimas, previsiblemente, para Scorsese. De acuerdo con sus propias palabras, puede que le queden una o dos más antes de retirarse definitivamente, aunque haberse topado con DiCaprio le ha mantenido las ganas de seguir adelante. “Nos dimos cuenta de que él me estaba regenerando las ganas de hacer películas”, explicó Scorsese en referencia a DiCaprio. El actor de 42 años se ha beneficiado en gran medida con esa sociedad, con papeles profundos y muy exigentes. En el caso de Belfort, DiCaprio asegura que le obligó a hablar mucho con el hombre que inspiró el personaje. Eso y la inspiración de ver en YouTube a un hombre tremendamente borracho intentando comprar cervezas. “Queríamos que la película fuera un viaje alucinógeno, una montaña rusa”, explicó el protagonista de “Titanic”. Algo que sin duda consiguen con acción a raudales y una historia que no concede un segundo de tregua. Es Scorsese en toda su esencia.

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