Comenzó la transición hacia el nuevo régimen procesal penal
El objetivo central del cambio que se hará efectivo el 1 de agosto es acelerar los tiempos judiciales de los expedientes. Implicará una modificación de fondo en la manera de investigar y de llevar a juicio las causas. Ya empezó el traspaso de expedientes.
La reforma procesal penal implica un cambio sustancial en la manera de llevar a juicio las causas por delitos cometidos en la provincia. Y también en la forma de investigar. En la actualidad rige un sistema mixto en el que participan fiscales y jueces.
El nuevo Código Procesal, que estará en vigencia desde el 1 de agosto, define dos roles marcados: los fiscales investigarán y los magistrados resolverán lo que pidan las partes.
Para que el sistema funcione, a partir del 3 de julio se habilitó un periodo de transición.
Consiste en un esquema progresivo que involucra el traspaso de expedientes judiciales, de elementos secuestrados y de refuncionalización de los organismos penales.
En el nuevo Código Procesal desaparecen los juzgados de instrucción y las cámaras criminales. Todos los magistrados integrarán desde el 1 de agosto un Foro de jueces y juezas.
Ya no tendrán empleados administrativos ni secretarios ni tampoco expedientes en formato papel.
Todas las cuestiones se resolverán en audiencias orales y públicas. El juez del nuevo código tendrá que sentarse a escuchar lo que se plantea en la audiencia y resolver casi en el mismo momento.
Se busca, con este esquema, acelerar los tiempos judiciales del expediente.
Los jueces, a su vez, se apoyarán en una súper estructura administrativa que tendrá un director y se denominará Oficina Judicial. En Cipolletti funcionará en Urquiza 360, donde antes estaban las fiscalías. Para ello se realizó una gran inversión que implicó reformas edilicias.
Oficina Judicial
Todos los empleados que hasta el momento trabajan en los juzgados de instrucción y cámaras criminales formarán parte de la Oficina Judicial.
Su misión principal será trabajar en la gestión de las audiencias desde que se solicitan hasta que se realizan y finalmente los magistrados dictan una resolución. “Siempre será a pedido de parte. Escucharemos los planteos de la fiscalía, defensa y querella. Ya no podremos preguntar, ni investigar ni suplir ninguna omisión en la audiencia”, repiten en los pasillos tribunalicios los jueces más antiguos de la circunscripción. Es un cambio total de paradigma.
Por la calle España 742 se accederá a las cinco salas de audiencias que ya tienen instalado un sistema de videograbación. El viejo expediente papel mutará a un archivo informático.
La Fiscalía, que ahora funciona en la esquina de Yrigoyen y Villegas, pasará a cumplir un rol sumamente importante. Investigarán, recolectarán prueba y trabajarán en la contención de víctimas y testigos de hechos violentos.
La transición
La transición tiene por objetivo adaptar estos cambios para comenzar el 1 de agosto bajo una nueva forma de trabajar. La jueza del Superior Tribunal de Justicia Liliana Piccinini estuvo a fines de junio en Cipolletti y luego de dos intensas jornadas de trabajo habilitó el período.
La transición regula varias cuestiones: las causas de instrucción sin imputados ni detenidos están siendo enviadas a la Fiscalía. Serán los fiscales los que tendrán que decidir si siguen adelante o desisten de la investigación. Las denuncias que en esta etapa ingresen por comisarías también pasarán a las fiscalías puesto que los juzgados están transitando sus últimos días de existencia.
La transición coexistirá más allá del 1 de agosto pero será exclusiva para las causas que fueron enviadas a juicio y para las que tienen detenidos.
Dentro de la Oficina Judicial funcionará una unidad que se ocupará –luego del 31 de julio– de concluir las causas del viejo código. Durante unos meses se realizarán juicios bajo el viejo paradigma.
Desaparecen los juzgados de instrucción y las cámaras criminales. Los magistrados ya no tendrán empleados administrativos.
Tampoco llevarán adelante expedientes
en formato papel.
Todas las cuestiones
se resolverán en audiencias orales
y públicas.
Secuestros y papeles en desuso
En el edificio de España 742 todos los juzgados y cámaras criminales poseen sus salas de secuestro. Allí permanecían elementos de distintas causas criminales, algunas ya juzgadas y con sentencia firme. Desde bicicletas, motos, celulares y televisores. En causas ya están concluidas, el Poder Judicial decidió donar al Ministerio de Desarrollo Social unas 30 bicicletas. Anteriormente hubo una experiencia que incluyó la donación de distintos elementos a organizaciones sin fines de lucro.
Otros secuestros pasaron al decomiso, es decir a destrucción. Sin embargo todavía hay elementos de prueba importantes que pertenecen a causas que todavía están en proceso de investigación. Esos pasaron a la Fiscalía durante esta transición.
El papel que ya no sirve fue donado al hospital Garrahan para su reciclaje. La semana pasada enviaron 120 bolsas.
Datos
- Desaparecen los juzgados de instrucción y las cámaras criminales. Los magistrados ya no tendrán empleados administrativos.
- Tampoco llevarán adelante expedientes
- en formato papel.
- Todas las cuestiones
- se resolverán en audiencias orales
- y públicas.
La reforma procesal penal implica un cambio sustancial en la manera de llevar a juicio las causas por delitos cometidos en la provincia. Y también en la forma de investigar. En la actualidad rige un sistema mixto en el que participan fiscales y jueces.
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