Comisarías llenas en el Alto Valle Oeste
Sus calabozos están abarrotados de detenidos, que en general son procesados.
Laura Frank
CIPOLLETTI (AC).- Las comisarías de la región del Alto Valle Oeste están abarrotadas de presos, la mayoría de ellos procesados a pesar de que esta situación está expresamente prohibida por la ley.
Se espera que los nuevos jefes policiales, que ahora se hicieron cargo de las cárceles rionegrinas, comiencen a recibir a los detenidos.
En los calabozos de las unidades policiales de la zona los imputados ni siquiera pueden mantener su higiene personal y mucho menos recibir las necesarias vistas.
Las ocho comisarías de las ciudades del Alto Valle Oeste alojaban hasta este martes a 24 detenidos, entre hombres y mujeres.
El número puede variar porque en esta cifra no están contemplados los contraventores, que no suele pasar más de una noche en el calabozo.
La situación genera preocupación entre los funcionarios judiciales y policiales porque no se están cumpliendo las condiciones de detención que dice el texto de la Ley.
La Comisaría 26 de Fernández Oro aloja a tres procesados; la Cuarta de Cipolletti a seis, la 24 a dos; la 32 a tres, la 79 a otros tres; la Séptima de Cinco Saltos a cuatro detenidos; la 78 a un imputado y la Novena de Catriel a dos.
En las subcomisarías de Contralmirante Cordero y de Villa Manzano no había arrestados, hasta ayer.
El origen
La crisis del Servicio Penitenciario Provincial es una consecuencia de que haya tantos procesados en las unidades policiales de la región.
El penal de Roca se encuentra en refacción y no permite por estos días el ingreso de presos y la cárcel de Cipolletti, que es para reclusos con condena firme y de buena conducta, tampoco admite detenidos porque está al límite de su capacidad.
En los calabozos de las comisarías de esta zona de la provincia, los procesados están amontonados y no se les puede otorgar ciertos beneficios. No tienen las condiciones para mantener su higiene personal y tampoco pueden recibir visitas, por ejemplo.
El anuncio del gobernador Alberto Weretilneck generó expectativas entre los funcionarios judiciales de la región. El mandatario aseguró que las cárceles volverán a ser conducidas por policías hasta que se den las “condiciones y garantías de que haya disciplina, orden y prolijidad en los penales”.
La decisión fue tomada después de que el número ascendió a 32 fugados en poco tiempo.
Los jueces de la Cuarta Circunscripción piensan que con los penales “en manos” de la Policía se va a descomprimir la situación de las comisarías porque las nuevas autoridades serán más flexibles con los ingresos.
CRISIS CARCELARIA EN RÍO NEGRO
Laura Frank
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