Cómo llega la ayuda de los bancos para los «ahorcados»

Dan costosos créditos para salvar situaciones. Los casos de las tarjetas son los más frecuentes.

Por Redacción

Desvestir un santo para vestir otro bien podría ser la definición de muchísimas situaciones que deben soportar usuarios de tarjetas de crédito o tomadores de préstamos, que en determinado momento ven agotada su capacidad de pago y tienen que recurrir a la «ayuda» de los bancos.

En medio de la desesperación del que no puede cumplir con sus obligaciones, aparecen tasas altísimas y larguísimos plazos que hacen que en apariencia todo crédito sea bien visto por el simple hecho de permitir pagar las deudas.

Sin embargo, en muchos casos implicará duplicar los compromisos, algo disimulados por la mayor cantidad de años que las entidades dan para pagar.

Los casos más frecuentes se dan entre usuarios de tarjetas de crédito, muchos de los cuales tienen fácil acceso a ellas a través de los bancos y se encuentran con un instrumento de compra que en determinado momento no tiene respaldo que alcance.

La modalidad de trabajo con el plástico permite que aquel que se excedió pueda afrontar sus primeros compromisos pagando el mínimo del resumen, pero al mismo tiempo deja abierta la posibilidad de seguir comprando. No será necesario que pase mucho tiempo para que se convierta en una bola de nieve, incontrolable y cuyo costo de cancelación ya es superior a los ingresos. Y así llegará el corte de la tarjeta, que lisa y llanamente implica quedarse con una deuda inmanejable y sin la posibilidad de utilizarla hacia adelante.

Lo mismo ocurre con los créditos personales. Un retraso en la cuota lleva a otro y a otro y la historia se repite.

Allí aparecerán nuevamente en escena los bancos, con propuestas «salvadoras», pero que deben analizarse con mucho cuidado. Entiéndase que nadie obliga a nadie a acudir a estas entidades, pero en medio de la desesperación las propuestas salvadoras resultan tentadoras.

Cuando una persona acude a un banco para que le cancelen la deuda en otro o con la tarjeta, el mecanismo que emplean las entidades se basa, en principio, en constatar la solvencia económica que tiene esa persona.

Al método más fácil se lo denomina «scoring». Es a través del Veraz, donde se pueden conocer todos los detalles de los movimientos financieros de la persona, además de informar las deudas que mantiene y en qué entidad. A esto se le agregan los datos sobre el grado de riesgo que tiene el cliente. Esto tiene que ver con la «peligrosidad» que significa cada persona para el sistema financiero.

El resultado de esto es lo que determina si el banco accederá a darle dinero para saldar la deuda ya contraída. La calificación se divide en 5 grados y los bancos son más o menos estrictos en cuanto a los resultados. En algunas entidades, tener grado 2 ya significa quedar fuera de toda posibilidad de acceder a un crédito, aunque en otros, siempre en el grado 2, se flexibilizan y deciden analizar los motivos por los que se generó la deuda para luego decidir si le conceden el dinero.

Obviamente, si el grado de riesgo de la persona es 3 o superior, se niegan a tomar la deuda para cancelarla y quedarse con el cliente. Allí, el camino es de la justicia.

Superado este paso y con el sí para acceder al crédito, lo que hace la entidad difiere según el tipo de operación.

La gestión de un banco que salda la deuda en otro o que presta para pagar la tarjeta no es ningún gesto solidario. A cambio, las entidades presentan, además de la apertura de la caja de ahorro, un paquete de servicios que el nuevo cliente acepta en la mayoría de los casos. A esta altura seguramente ya asumió una deuda a largo plazo. (AR)

Dinero más caro si es en pesos

Ni unos son ogros ni otros son tan irresponsables como podría imaginarse. Los bancos hacen su negocio, ofrecen un producto y el cliente es el que decide si acepta. Del otro lado, aquel cumplidor y puntual pagador tuvo imprevistos y no pudo mantener esa conducta. Presentado el problema hay que buscar la mejor solución posible y para eso a la hora de buscar dinero sólo los bancos aparecen en el horizonte.

Una simple consulta por varias entidades financieras, permitió establecer que a la hora de tomar un crédito personal, el que sirve para este tipo de eventualidades, las tasas son elevadas.

Por ejemplo, para obtener mil pesos, la tasa fija en dólares alcanza como mínimo al 23 por ciento, aunque si el dinero se devolverá en pesos su costo será mucho mayor: supera el 31 por ciento. En algunos casos se ofrecen tasas en apariencia más bajas, pero es posible que no incluyan ni IVA ni seguro.

Un paquete

Ocurre que cuando uno es cliente de un banco, entre las ventajas está la de poder obtener más dinero, según se pueda pagar.

Aquí viene enganchado ese paquete de beneficios que incluye una caja de ahorros, la tarjeta para el cajero automático y lógicamente el crédito que tomó para salvar la situación.

Un ejemplo claro de este tipo de situaciones se dio con los atrasos en el pago de los sueldos a los estatales o municipales. Meses sin cobrar implicaban enormes deudas con la tarjeta. Allí la solución ofrecida es un crédito, que implica intereses y que se suman a los que ya está pagando por el retraso en abonar la tarjeta. Toda una cadena que todavía encuentra a gente pagando por haber utilizado una tarjeta hace varios años. (AR)

Acuerdos entre entidades o plata en mano

Los bancos, casi todos los de plaza, difieren en exigencias y en cuanto al tipo de clientes con los que se manejan, aunque tienen operatorias comunes a la hora de «auxiliar» a los que no pueden pagar, por ejemplo, cuotas altas. Asumieron compromisos que no pueden afrontar y ahora la salida es posible sólo con una cuota más baja y con más años.

Si es un crédito hipotecario, la relación es banco – banco. La entidad acreedora recibe el dinero por parte del nuevo banco, quedando cancelada la hipoteca. El paso siguiente consiste en ejecutar una nueva hipoteca a favor del banco que «tapó el agujero».

Si el crédito es personal, se le entrega el dinero al cliente por medio de la apertura de una caja de ahorro, por lo que el banco no puede comprobar si lo utiliza para los fines que argumentó en el momento de la solicitud.

Obviamente, los bancos se prestan más a realizar operaciones hipotecarias que personales, ya que son más seguras. También es cierto que las solicitudes por créditos personales son muy superiores a las hipotecarias.

Según una de las entidades consultadas, las personas que se presentan con la intención de que el banco les pague la deuda a cambio del inicio de una nueva relación llegan a diez, aunque en otra entidad dijeron que no superan los seis por mes.

También se supo que es mucha la gente que ve frustradas sus intenciones cuando pasan por la instancia del Veraz, ya que las entidades comprueban que no tienen solvencia y deciden no arriesgar por ellos. Aproximadamente el 50 por ciento de los casos que llegan a un banco pidiendo «ayuda» para saldar la deuda en otro se va con una respuesta negativa.

En Roca hay 12 bancos funcionando en la actualidad y se estima que el mercado de clientes ronda entre las 6.000 y las 7.000 personas.

Es por eso que en muchos casos las entidades deciden arriesgar haciéndose cargo de la deuda de una persona para ganar un nuevo cliente. Cancelan la tarjeta o el crédito a cambio de otorgarle otro con altas tasas de interés, más años de plazo y que reciban ese «paquete» de productos que tiene un costo de mantenimiento. (AR)

Contemplan entre los destinos, pagar deudas anteriores

En la página de Internet que posee el Banco de la Nación Argentina aparece una amplia gama de productos y allí se puede ingresar al ítem de préstamos personales.

Dentro de este sector se puede apreciar claramente que entre los destinos posibles de los créditos personales figura la alternativa de obtenerlo para pagar deudas pendientes.

Se incluyen en los ejemplos del banco hacer arreglos en la casa, cambiar los muebles, comprar un auto o cancelar saldos de deudas anteriores.

La misma posibilidad, tal vez con otros términos, existe en distintas entidades bancarias.

Un abogado de Roca, que conoce de operatorias, explicó que «hay empleados y muchos gerentes que saben de antemano que mucha gente que recibe una tarjeta de crédito o un préstamo personal, no podrá devolverlo o en el caso de las tarjetas no podrá pagar e igual se las dan».

Es un préstamo de riesgo, pero de montos bajos, que de un aparente bienestar pasa a generarle un mayúsculo dolor de cabeza al usuario.

Este abogado dijo que «la presión del entorno, la publicidad y el deseo de pertenecer a determinado nivel social, hace que muchos no midan las consecuencias».

Otro sitio electrónico, del estudio Gustavo Lerchundi y asociados, asesora sobre problemáticas con los bancos y hace una crítica evaluación de diferentes operatorias y explica de qué modo se termina perjudicando a los clientes o usuarios.

Allí presentan un listado de problemas frecuentes, por ejemplo, con tarjetas de crédito los cuales se resumen del siguiente modo:

-Cargos por compras no realizadas.

-Aplicación de intereses superiores a los informados con anterioridad.

-Cargos por renovación de tarjetas en los casos en que no corresponde.

-Cargos por compras no realizadas o concretadas con posterioridad a una denuncia por robo o extravío.

-Retiro o disminución del crédito sin notificación previa.

El mismo estudio define que la relación cliente-banco se caracteriza por la desigualdad entre las partes, lo cual podría traducirse en una desigualdad que se mantiene por el resto de la relación.


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