Cómo pasar el invierno

Se buscará elaborar un presupuesto austero para el año que viene, sin prever ingresos extraordinarios.

Por Redacción

mario rojas mariorojas@rionegro.com.ar

Dicen que en política el tiempo cambia los escenarios y en el postulado crecen especulaciones sobre el comportamiento de las variables que se tornan inmanejables para el político de cabotaje provincial. Neuquén asiste hoy a un resultado electoral que tendría efectos hacia adentro del partido provincial y en el futuro gabinete de Omar Gutiérrez. Aunque el plato fuerte será el 4 de octubre, porque se pondrá en juego algo más que la intendencia de Neuquén. La clase política neuquina tiene una diplomatura en prever circunstancias para poder resolver los lugares que ocuparán las figuras si ganan o pierden pero se desorienta cuando le cambian variables económicas, como ocurrió con el mítico precio del barril de petróleo. Se había previsto a 84 dólares y se dio un aumento de sueldos que superó la inflación. La suba, medida hasta el primer semestre, según fuentes oficiales, será superior a la anual. “Se va a ubicar en un 25%, más o menos; hasta junio se midió un 12%… tal vez hubiera sido mejor dar en forma escalonada el 30% para evitar que surgieran los pedidos de aumento, aunque el empleado público es consciente y, de hecho, la marcha del martes no juntó más de 300”, razonó la fuente. El barril bajó y, con ello, las regalías que recibe Neuquén. El gobierno neuquino no prevé otorgar aumentos en el segundo semestre, aunque la decisión puede variar en función de la necesidad de “paz social” para el domingo 4 de octubre, cuando se elija intendente en las ciudades de Neuquén y Cutral Co. En Neuquén, las especulaciones cambiaron a partir de que Horacio Quiroga confirmó su candidatura. Unos dicen que la atomización de la oposición podría significar que quien gane el derecho a estar cuatro años en el segundo piso de Roca y avenida Argentina lo haga con poco margen, para “que no se la crea”. Otros aducen que será la mejor encuesta para demostrar el desgaste del intendente en una ciudad con estrés de crecimiento donde todo parece resultar poco para dar respuestas adecuadas a muchos. En el oficialismo provincial evalúan que las decisiones cambiarán según gane o pierda Quiroga, porque habrá diferentes variables de atención para la próxima Legislatura y también para el nuevo gabinete que podría definirse desde 5 de octubre, con el diario del lunes en la mano. Es que, con un MPN que necesariamente debe cambiar su perfil de imposición al de amigable contenedor en la Legislatura, se empoderará el bloque de Nuevo Compromiso Neuquino con cinco integrantes, que está visto con cierta homogeneidad, cualidad que deslucen los otros bloques por la heterogeneidad y el pasado de sus integrantes. En definitiva, el gobierno actual y el entrante, en esta extensa transición de ocho meses, debatirán cómo formarán el gabinete, qué necesitarán para sopesar la nueva Legislatura que deberá domar Rolando Figueroa y qué espacio de presión podrían tener Quiroga y Ramón Rioseco de acuerdo con los diplomas que consigan en octubre. Lo único que hasta estas horas tienen más o menos resuelto es la relación con Nación en el caso de que Daniel Scioli se siente en el sillón que dejará Cristina Fernández. El que compró la llave de esa caja fuerte es Jorge Sapag, aunque primero debe esperar que gane y, segundo, que la llave abra la cerradura. De todas formas, como buen descendiente de árabe ve una fortaleza en la debilidad. Y, como se dijo, la cuestión económica se basa en pilares que no se pueden predecir en el círculo político neuquino, al que el cortoplacismo lo desvela. El discurso oficial mutó un ángulo obtuso. El optimismo viró hacia la palabra “complicadas” al momento de definir el estado de las finanzas provinciales. La complicación se debió a que bajó el precio del petróleo y se estima que las regalías se reducirán en 1.000 millones de pesos y los egresos aumentarán en 3.000 millones. Como el MPN cultiva los eufemismos, exponen que, cuando se firmó el acuerdo, en enero, “quedó muy claro que íbamos a hacer una evaluación a mediados de año en función de la inflación y los ingresos de la provincia”. Las palabras fueron tomadas con otro significado por parte de los gremialistas estatales, que aducen que no quieren un aumento del 30% como en enero, sino un porcentaje que les permita sortear la suba de precios que continuó en el semestre. La variable que sí pueden manejar es el presupuesto. Por eso es que, en formato de idea, se prevé elaborar un proyecto austero sin que cada sector del Estado pueda reclamar una porción en detrimento de otro, presentarlo en la Legislatura y tratar de aprobarlo antes de que aterrice la nueva cámara. La intención es pagar deuda a tenedores de títulos y a proveedores y hacer la previsión para sueldos con ingresos moderados de regalías, impuestos provinciales y coparticipación. Y no mucho más. “Si conseguimos inversiones que impliquen un mayor ingreso se verá, pero no se harán gastos a cuenta porque quedó demostrado que no fue acertado lo de enero”, se indicó, aunque se fundamentó en la necesidad de mantener el poder adquisitivo de los empleados públicos para sostener la rueda del consumo. El presupuesto 2015 que se presentó el año pasado quedará durmiendo el sueño de los justos, se prorrogará el del 2014 y se buscará hacerle los deberes a Gutiérrez, de forma tal que si se ve obligado a aplicar “una contención del gasto” no agote el capital político que todo nuevo funcionario tiene durante el primer año de gestión. El gobierno en transición, entonces, intentará limitar las variables que puede prever para que la convivencia social no estalle y las que no puede manejar las dejará libradas a la capacidad del actual gobernador en un hipotético papel de buceador en el mercado de inversiones o en un sillón de un organismo nacional.

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