¿Cómo salimos? Una respuesta

Por Gustavo Lopez

Gustavo Luciano López *

En la víspera del 17 de octubre, su prestigioso matutino publicó en la sección de Opinión una nota titulada “¿Cómo salimos?” de Diego Lo Tártaro, ilustrada con una foto que insinúa acefalía (sillón vacío y escolta presente). El autor es un dirigente empresario con formación académica y trayectoria reconocida en el ámbito de los economistas (presidente del IADER).


 El texto es claro, bien definido, que no desentona con la línea editorial del periódico y con el lenguaje característico por el que han optado los medios de comunicación alineados con la agenda fijada por Clarín de Buenos Aires.


 Ya en el inicio, cuando habla de “las legiones de bandidos que se adueñan del gobierno” entramos en colisión con los más elementales conceptos jurídico-políticos que fundan nuestro sistema constitucional, reestablecido en 1983, donde los gobernantes son elegidos democráticamente (tanto Macri como Fernández fueron elegidos con legitimidad reglamentaria); para afirmar luego que el resultado es miseria, dolor, devastación y muerte.
 ¿Desconoce el autor que venimos de un feroz endeudamiento externo e interno y que vivimos una pandemia mundial?


 Ya luego desbarranca al afirmar que la presidenta del Senado de la Nación (elegida por sufragio universal) tiene de “amanuense” al Presidente de la República, reconocido y criticado desde su frente político y desde fuera de él, dentro del país y fuera de él por su metódico trabajo de consensuar con todos los sectores (que concurren a sus convocatorias) antes de orientar las graves decisiones de Estado que la coyuntura sanitaria ha sumado a la crisis social, política y económica que dejó su antecesor. A esto le suma toda una teoría de la conspiración, de secretos y de intrigas que carecen no solo de sustento probatorio sino de la mínima lógica política o del conocimiento histórico (mínimo=Wikipedia) de los protagonistas involucrados.


Es entonces donde el autor devela su tesis-visión, histórico-política que es el objeto central del texto analizado: la defensa de los intereses de la oligarquía y del sistema de organización que esos grupos proponen como organización sociopolítica o “Nueva República” (un punto en contra del autor haberse olvidado de incluir en su descripción los 75 años de retroceso).

 Sí, es la tesis del “granero del mundo” (en realidad más las vacas=carnes), y allí se extiende ejemplificando la construcción político-jurídica-social de la “Generación del 80” basada en la concentración de la propiedad de la tierra, el uso de mano de obra semiesclava (leyes de inmigración y de residencia 1874, 1885 y 1905) y a la total servidumbre al capital extranjero (ley de bancos de 1890 y 1898), dando lugar a esa “nación” semicolonial que vendió los ferrocarriles construidos por capitales privados nacionales con apoyo y financiación estatal (1855 a 1891), extranjerizó la tierra pública (repartos de 1881 a 1897) y condenó a la servidumbre, el proxenetismo, el negociado inmundo y la barbarie política y social de la que se horrorizaba hasta la República Española.


El breve interregno radical (1916 a 1930) no logró reformas estructurales y las escasas que hubo fueron barridas por el golpe de Estado convalidado por la Justicia (6 -9 -1930).


 Fue recién hace 75 años que apareció una forma de concretar una realidad efectiva diferente y cuyos progresos se han pagado con persecución, con sangre y con odio (1955 a 1973 y de 1976 a 1983). Esa visión solo requiere del amor a la patria, de independencia económica (no sumisión a los mercados) de soberanía política (no alineamientos automáticos con el poder dominante) y de justicia social (no de meritocracia sino dignidad de las personas).


 Si el autor de la nota no ve el camino a la salida es porque está mirando por el lado equivocado.
 Esa visión del mundo en donde la libertad solo gira sobre la base de la  propiedad y no sobre la base de la  vida y el hombre,  es  lo que realmente nos separa con el autor de la nota.


Nosotros no tenemos odio porque no tenemos privilegios que perder sino derechos por conquistar, los que están en cada necesidad más urgente de los que menos tienen (y pueden).

* Médico radiólogo. Cipolletti.


Gustavo Luciano López *

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