Con más ganas que medios



La excavación del sitio El Trébol comenzó en 2002 con más ganas que medios y sobre una zona arrasada por los depredadores. Es que desde hace mucho que se sabe del refugio indígena a partir de las fantásticas pinturas rupestres que el paso del tiempo está decidido a borrar de la piedra. Hajduk, el técnico del Conicet Maximiliano Lezcano y la antropóloga Ana Albornoz se pusieron al frente de un compacto equipo que, por entonces, hacía sus primeras armas en excavaciones arqueológicas. En cuatro primeros meses de 2004, junto a ellos estuvieron la guía de turismo Ana Lara, el ambientalista Sergio Hache, y el estudiante Emanuel Vargas, de 18 años y con la idea concreta de estudiar arqueología. Los tres últimos palearon y tamizaron tierra la mayor parte del tiempo, pero también se adentraron en la excavación que, por ahora, está previsto avance hacia abajo del cerro.

Nadie, salvo los científicos que trabajan para el Conicet, cobró un peso pero todos aportaron. Emanuel terminó el secundario el año pasado. "Esto es increíble, vine después de hacer un curso de antropología con Ana Albornoz y me quedé", dice el chico que hace empanadas en una casa de comidas.

Sergio Hache, de 44 años, es docente y su especialidad es la interpretación ambiental. "Todo lo que le pasa al planeta nos está diciendo algo", explica el hombre que desde hace 21 años vive en Bariloche, su lugar en el mundo. "Yo ayudo, digamos que colaboro y aprendo. Realmente esto ha sido muy enriquecedor", sostiene Hache quien en plena helada asegura que, precisamente en el frío, está el secreto para disimular los años. El alma del grupo que comanda Adam Hajduk es Ana Lara, una apasionada de la investigación que, a la par de su actividad como guía, ha cultivado una sólida formación científica y conoce el dedillo los detalles de pinturas rupestres.

  Nota asociada: Hallan uno de los asentamientos más antiguos de la Patagonia  


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