Con olor a muerte, Honduras quiere saber qué pasó en la prisión



#

Investigadores buscaban indicios en los pabellones tras el fuego que mató a 355 presos.

AP

COMAYAGUA.- Con tapabocas para soportar el olor de la descomposición de los cuerpos, fiscales, policías y bomberos hondureños trabajaron ayer en lo que quedó de la cárcel incendiada de Comayagua donde murieron 355 presos, en la recolección de indicios y atención de más de 400 sobrevivientes. Tras levantar y enviar todos los cadáveres en contenedores refrigerados a la Morgue de Tegucigalpa, expertos de la Fiscalía se internaron ayer en la zona de celdas de los cinco de los doce módulos que ardieron en fuego entre la madrugada del miércoles. “Se buscarán detalles de qué pudo haber dado origen al incendio”, por lo que las tareas de remoción de los escombros aún no inicia un fiscal, que pidió el anonimato. Un comisario de la policía, que se identificó con su apellido Rico, afirmó: “Las evidencias de lo que sucedió deben estar ahí, se habla de un cortocircuito pero no sabemos cuál fue la causa”. A unos metros de las celdas consumidas por el fuego, las que no quedaron afectadas albergaban a los presos que se salvaron, quienes esperaban ser trasladados a un espacio abierto contiguo a la prisión, cercado con malla metálica y alambre de púas para evitar fugas. Allí serán llevados mientras un camión cisterna de los bomberos, que permanece apostado en el potón del penal, comienza a lavar las celdas para prevenir enfermedades. Con el olor a muerte rondando la prisión, Eladio Chicas cambió su semblante y comenzó a relatar a The Associated Press todo el terror que vivió al ver que sus compañeros morían. “Y no pude hacer nada, nada, porque todos luchamos por salvarnos’’, dijo. Chicas, de 40 años, cumple una condena de 39 años, de los cuales ya purgó 15, “por asesinato’. Con una mascarilla que le cubría parte del rostro, esposado de sus manos y con un policía que lo sujetaba de la camisa, aseguró, “afortunadamente estaba en el módulo 4, donde dormían 43 presos, pero aquí nadie murió, nos salvamos como pudimos’’. La cárcel tiene 12 módulos o dormitorios; seis se quemaron. “No sé cuánto tiempo pasó, nosotros rompimos el techo y salimos pero vimos cómo morían en el módulo de enfrente. (Los presos) querían salir, pero estaba cerrado el portón. Todos murieron, esto fue algo horrible, es una pesadilla’’, dijo. (AFP/AP)


Comentarios


Con olor a muerte, Honduras quiere saber qué pasó en la prisión