Con trampas y perros entrenados, científicos intentan controlar la invasión del visón americano

Llevan adelante la iniciativa dentro del Parque Nacional Lanín, en Neuquén. El avance del visón, que un carnívoro que pone en jaque a especies nativas de la Patagonia.




El visón americano fue introducido en la Patagonia. Es carnívoro y consume de todo: peces, mamíferos, aves, crustáceos, anfibios e insectos. Fue traído desde América del Norte en la década del 30 para producir y vender su piel, pero se convirtió en una plaga en la Patagonia.. 
Crédito: Belén Tartaglia

El visón americano fue introducido en la Patagonia. Es carnívoro y consume de todo: peces, mamíferos, aves, crustáceos, anfibios e insectos. Fue traído desde América del Norte en la década del 30 para producir y vender su piel, pero se convirtió en una plaga en la Patagonia.. Crédito: Belén Tartaglia

Con trampas y perros entrenados, un grupo de científicos puso en marcha un plan de manejo para controlar la expansión del visón americano en el Parque Nacional Lanín, en Neuquén. El visón es una especie que fue introducida décadas atrás. Como no cuenta con depredadores naturales en la Patagonia, se convirtió en una amenaza para muchas especies nativas. 

El plan de los científicos se desarrolla en la zona del lago Filo Hua Hum, dentro del Parque Nacional Lanín. Las tareas buscan proteger especies de aves autóctonas patagónicas, como el pato de los torrentes, el macá tobiano o la gallineta chica, que son presas del visón americano, el mamífero carnívoro que fue introducido en el país a principios del siglo XX. Al decaer la industria peletera, los criaderos fueron abandonados y los visones huyeron y se reprodujeron en libertad.

La iniciativa es parte de una colaboración público-privada entre tres instituciones: el Conicet, la Administración de Parques Nacional y la organización Aves Argentinas. La doctora en biología, Laura Fasola, que forma parte del equipo, contó: “El visón americano tiene impactos negativos que pueden llegar a ser muy agudos”. De hábitos semiacuáticos, el animal se distribuye actualmente en la Patagonia continental desde el parque nacional Los Glaciares, en Santa Cruz, hasta la zona de Aluminé, en el parque nacional Lanín, en Neuquén. “Está presente de forma continua en todas las cuencas, de sur a norte”, precisó.

El macá tobiano es una de las aves amenazadas por el avance de la población de visón americano. La población de macá tobiano ha decrecido un 80 % en los últimos 25 años 
Crédito: Hernán Provedano

Las acciones de control comenzaron en 2013 en Santa Cruz para resguardar al macá tobiano, una especie de ave en peligro de extinción de la cual quedan apenas 800 ejemplares. “El visón llegó a eliminar en una temporada al 3% de su población del macá, ya que ataca tanto los nidos como a ejemplares juveniles y adultos. Con el plan hemos detenido estos ataques. También registramos el regreso de coipos (nutria sudamericana) a sistemas en los que trabajamos hace años”, relató la investigadora. 

En Filo Hua Hum

En el lago Filo Hua Hum, hace pocas semanas se reanudaron las tareas con la colocación de las primeras balsas flotantes luego de la paralización que ocasionó la pandemia. “El trampeo -detalló Fasola- se extenderá en casi 20 kilómetros de río y 15 kilómetros de costa de lago. Aquí la iniciativa fue impulsada por la Estancia Tres Lagos y Aves Argentinas y la estamos poniendo en práctica junto a Parques que dispusieron personal para las actividades de campo”.

Los métodos y estrategias se definen para cada ambiente en particular. En este caso serán solo trampas de captura del animal vivo, ubicadas sobre la costa o en pequeñas balsas flotantes. Se decidió esa modalidad al tener en cuenta que también el huillín, una nutria de río autóctona, también habita en la misma zona, y hay que protegerla. Esa circunstancia obliga a una revisión diaria de las trampas, lo cual exige un gran esfuerzo operativo.

“Los perros se emplean para rastrear aquellos visones que evitan acercarse a las trampas -que los hay, aclaró la bióloga- y también las madrigueras pues las hembras en período reproductivo no salen mucho”.

Una vez capturados, los visones son sacrificados, sea con un disparo o tras anestesiarlos, con un fármaco similar al utilizado en la eutanasia de perros muy viejitos o enfermos, que les provoca un paro cardíaco. Ambos métodos son aceptados como formas humanitarias.

La investigadora resumió que “el objetivo del programa por ahora está pensado para un plazo de 5 años y nos lo planteamos desde la conservación. En estos casos sería lograr una reducción tal de la población de visones que se elimine su efecto sobre las colonias reproductivas de macá u observar un incremento en el número de territorios reproductivos de pato de los torrentes”.


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