Condena por el deficiente mantenimiento de un auto

Una concesionaria de la región y una automotriz nacional deberán pagar al dueño 57.490 pesos más los intereses acumulados desde 2009. El motor del vehículo se fundió a poco de realizado el service correspondiente a los 80.000 kilómetros.

El juez civil de primera instancia de Bariloche Cristian Tau Anzoátegui condenó a una concesionaria y a una automotriz a pagar en forma solidaria en el plazo razonable y usual de diez días corridos a Marcelo Gabriel Spertino 57.490 pesos.

La suma se incrementará con los intereses moratorios, que correrán respecto a la privación de uso y daño moral a una tasa del 8 por ciento anual desde la fecha del hecho, que ocurrió el 2 de septiembre de 2009 hasta la fecha de pago. Además, el juez impuso a las demandadas que paguen las costas del juicio.

Tau Anzoátegui dictó la sentencia la semana pasada. Para el magistrado “existen hechos probados que por su número y concordancia indican que hubo un deficiente servicio de mantenimiento”. La sentencia no está firme porque puede ser apelada.

El juez recordó que Spertino, en su calidad de propietario de un vehículo cinco puertas, demandó por daños y perjuicios a la concesionaria y a la automotriz por la suma de 223.000 pesos. Denunció la venta de una unidad automotriz defectuosa y/o fallada. Sostuvo que el vehículo no sirvió más teniendo tan sólo 80.000 kilómetros.

Relató que el 16 de diciembre de 2006 adquirió el vehículo, fabricado en nuestro país. Aseguró que desde el inicio le hizo todo service necesario en tiempo y forma y siguiendo las indicaciones del manual.

Consignó que el 21 de julio de 2009 hizo el service correspondiente a los 80.000 kilómetros, en el concesionario de Bariloche, no registrándose desperfecto ni anomalía algunos.

Dijo que después viajó en el vehículo y el 2 de septiembre de 2009 tuvo que llevar el auto al concesionario de Cipolletti a los fines de verificarlo porque se le encendió la luz de aceite. Aseguró que no había registrado el automotor pérdida de compresión, ni de aceite, ni de agua, ni golpe alguno.

Afirmó que cuando el auto entró al taller para que le hagan un control y un debido diagnóstico, andaba bien y no tenía ninguna muestra de anomalía, salvo la luz testigo del nivel de aceite, que prendió por única vez.

Sostuvo que “a la fecha no se le ha ofrecido ningún tipo de solución, dado que el auto continúa desarmado, sin reparar, en el domicilio del concesionario de Cipolletti y sin que se hubieran comunicado motivos de la falla”.

Rechazo a la demanda

Las demandadas solicitaron el rechazo de la demanda. Alegaron que los defectos surgieron después del vencimiento del plazo de garantía.

La concesionaria indicó que el desperfecto se produjo por el desgaste de uso de la unidad y que, en modo alguno, pueden ser atribuidos al servicio realizado por la firma ni a defectos de fábrica.

Los fundamentos del fallo

El juez destacó que no se comprobó “que el automotor del actor hubiera padecido una falla o defecto de fábrica”. Y citó las peritaciones mecánicas que se hicieron. Dijo que el dueño del auto cumplió con todos los servicios de mantenimiento en forma regular, excepto el de los 80.000 km, que se realizó a los 83.484 kilómetros. “Pese a ello, no se ha demostrado que esa demora hubiera sido la causa adecuada suficiente para ocasionar la gran cantidad de aceite faltante que sufrió el motor”, puntualizó.

“Entonces, si el actor cumplió regularmente con todos los servicios de mantenimiento en la concesionaria (excepto el referido) y el concesionario no advirtió un mayor consumo de aceite al momento de realizar el mantenimiento de los 80.000 km donde le cambiaron el aceite y los filtros, como así tampoco otra circunstancia defectuosa, no aparece como razonable que luego de transitar 4000 km de realizado ese servicio, le faltara al motor 3,5 litros de aceite”, señaló el juez en el fallo.

“Tampoco que ello fuera imputable al accionante por haberse demorado en realizar el último servicio”, concluyó.

“Por lo tanto, se infiere que dicho faltante de aceite es atribuible en forma exclusiva a un deficiente servicio de mantenimiento”, advirtió.

Entre las partes existió una relación de consumo porque hubo un vínculo jurídico entre los proveedores y el consumidor (artículo 3 de la ley 24.240).

La sentencia, que aún no está firme por lo que puede ser apelada, pertenece al juez civil de primera instancia de Bariloche, Cristian Tau Anzoátegui.

Datos

Entre las partes existió una relación de consumo porque hubo un vínculo jurídico entre los proveedores y el consumidor (artículo 3 de la ley 24.240).
La sentencia, que aún no está firme por lo que puede ser apelada, pertenece al juez civil de primera instancia de Bariloche, Cristian Tau Anzoátegui.

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