Condenaron a Eliçabe a reclusión perpetua
Además de la reclusión perpetua le dictaron la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado, por lo que difícilmente recupere la libertad. Le quitaron la patria potestad de sus hijos.
BAHIA BLANCA (DyN)- E-duardo Fermín Eliçabe fue condenado a la pena de reclusión perpetua al ser declarado único responsable del homicidio de las mochileras María Dolores Sánchez e Irina Montoya, ocurrido el 18 de febrero de 1998 en esta ciu- dad, luego de violar a una de ellas.
La sentencia fue leída anoche por la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal de Bahía Blanca, que además sancionó a Eliçabe con una inhabilitación absoluta y le quitó la patria potestad de los hijos, uno de los cuales nació poco después del doble crimen.
El tribunal, que sustanció el juicio oral y público por el caso, halló a Eliçabe culpable de los delitos de homicidio doblemente agravado por alevosía y criminis causa, violación y tenencia de arma de guerra.
La sala I de la Cámara, integrada por los jueces Jorge Enrique Alcolea, Guillermo Giambelluca, y Jorge Félix Gonget, en la dura sentencia, dictó para el acusado la condena de prisión más la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado.
De este modo, Eliçabe difícilmente podrá acceder a beneficios tales como la libertad condicional.
«Es mi convicción sincera que María Dolores Sánchez fue accedida carnalmente contra su voluntad», consignaron los camaristas en el fallo, desacreditando así la versión de Eliçabe sobre una presunta relación sexual consentida con una de las víctimas.
Para los jueces los «homicidios fueron cometidos con la voluntad de ocultar la violación», por lo que descartaron el móvil del robo en relación a la muerte de las mochileras ocurrida el 18 de febrero de 1998.
Asimismo sostuvieron que la relación sexual no fue consentida por la «forma anormal en que se encontraban sus ropas», en referencia a Sánchez, quien a criterio del tribunal estaba «viva y lúcida», cuando se produjo la violación.
«Tal anomalía no resulta compatible con una relación placentera», sostuvo tajante el tribunal, y consideró «inverosímil» el relato del imputado respecto de que la joven se había abalanzado sobre él.
Además los jueces destacaron la «mendacidad» del imputado a lo largo del proceso y consideraron probado que las jóvenes eran chicas de «vida sana».
En su fallo, subrayaron el «aprovechamiento de una situación de desvalimiento de las víctimas» y refirieron que las mochileras eran «jóvenes desarma- das», que en una noche lluviosa y en lugar desolado, subieron a un auto de un custodio convencidas de que eso les daba seguridad.
Descartaron cualquier tipo de anomalía en la recolección de pruebas y las pericias realizadas a lo largo de la investigación, rechazando así acusaciones formuladas por la defensa de Eliçabe.
Se descuenta que Eliçabe, de 38 años, apelará ahora la condena por el doble asesinato de las mochileras Montoya (25 años) y Sánchez (18), cuyos cadáveres fueron encontrados a 36 kilómetros de Bahía Blanca.
Eliçabe era por entonces custodio de una empresa de seguridad privada y previamente se desempeñó como policía.
Cuatro días después del hallazgo de los cadáveres de las jóvenes, Eliçabe fue apresado por la policía que estaba detrás de la pista del automovilista que había levantado a las mochileras que viajaban hacía la Patagonia.
Eliçabe se ofreció a llevar en su Fiat Duna rural a las jóvenes que lo abordaron en la estación de servicio de Guamini, distante a 40 kilómetros de esta ciudad.
Hasta ese parador Montoya y Sánchez habían sido trasladadas por el camionero Ricardo Acuña, quien en un gesto de cordialidad se ofreció para pedirle a Eliçabe que las trasladara hasta Bahía Blanca, al coincidir ambos en la estación de servicio.
La sala estuvo colmada de público entre quienes se encontraban los padres del reportero gráfico asesinado José Luis Cabezas, que llegaron a la ciudad para visitar al abogado de la familia Alejandro Vecchi, quien tuvo un accidente de tránsito y también representó a la familia Montoya.
Eliçabe, quien escuchó impertérrito la condena, fue retirado del recinto fuertemente custodiado por la Policía entre los insultos de los familiares y amigos de las mochileras asesinadas, oriundas de Santa Fe.
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