Condenaron a perpetua a ocho de los nueve acusados del crimen
Prellezo, Cammarata y Luna fueron sentenciados a reclusión perpetua. Silvia Belawsky recibió una pena menor, al ser condenada a cuatro años de prisión.
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BUENOS AIRES (DyN) .- La Cámara de Apelaciones y Garantías de esta ciudad aplicó anoche el máximo castigo previsto en el Código Penal al condenar a reclusión perpetua a los principales acusados por el homicidio del reportero gráfico José Luis Cabezas.
La pena solicitada por la fiscalía y los tres querellantes -los padres de la víctima, su hija más pequeña y la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA)- fue aplicada para castigar a tres ex policías bonaerenses.
De este modo, la reclusión perpetua, que implica un mínimo de cumplimiento de casi 25 años de prisión, alcanza a los ex policías Gustavo Prellezo, considerado el autor material del homicidio, y Sergio Cammarata y Aníbal Luna, partícipes primarios.
La sorpresa del juicio fue la pena que el tribunal impuso al ex militar Gregorio Ríos, instigador del crimen en su rol de jefe de custodia del fallecido empresario telepostal Alfredo Yabrán, a quien se lo condenó sólo a una prisión perpetua y no a la reclusión que había solicitado la fiscalía.
Los cuatro platenses involucrados en el hecho -Horacio Braga, Gustavo González, Héctor Retana y José Luis Auge- fueron condenados a prisión perpetua -podrán salir al cumplir un mínimo de 20 años encarcelados- mientras que la restante acusada, la ex policía Silvia Belawsky fue exculpada del homicidio y condenada sólo a cuatro años de prisión por una estafa.
Cabezas fue asesinado la madrugada del 25 de enero de 1997, cuando apareció esposado, en estado de semicalcinación y con dos balazos en su cráneo, junto a su automóvil incendiado, al costado de un camino de tierra aledaño a Pinamar, donde trabajaba para la revista Noticias en la cobertura de la temporada veraniega.
A lo largo de la extensa jornada en la que únicamente se leyó la sentencia, los magistrados dieron por cierto que el móvil del crimen fueron las fotografías de Yabrán que Cabezas había obtenido -y había colaborado en su obtención- temporadas anteriores en Pinamar.
El rostro del empresario era en aquellos años desconocido para la opinión pública, pese a que era denunciado por el por entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, como el «jefe de una mafia enquistada en el poder».
El tribunal presidido por Raúl Begué e integrado, además, por los jueces Jorge Dupuy y Susana Darling Yaltone, rechazó de entrada las nulidades planteadas por los abogados defensores, describió luego los hechos objetivos y pasó luego a valorar la participación de los acusados.
El juicio oral se había iniciado el 14 de diciembre y escuchó a 180 testigos a lo largo de 32 jornadas, durante las cuales fue liberado el décimo acusado que había llegado a juicio -el informante policial Carlos Redruello-, a quien la fiscalía decidió no acusar.
El tribunal comenzó la lectura de su decisión poco antes de las 13, una hora más tarde de lo anunciado por el titular del cuerpo, Raúl Begué, cuando la semana pasada anunció el cuarto intermedio hasta hoy «al mediodía».
La sentencia fue seguida dentro y fuera de los tribunales con enorme expectativa, a punto tal que Dolores vio erráticamente alterada su fisonomía habitual por una invasión -mucho mayor que la frecuente en los últimos años- de un centenar de periodistas.
A las 14, el solitario tránsito por las calles permitía escuchar desde el interior de las viviendas el audio de radios y televisores con las instancias finales del juicio.
Bares, confiterías e incluso locutorios cercanos a los tribunales trabajaron a destajo y tuvieron indefectiblemente los televisores encendidos con las imágenes de la última jornada del juicio.
Por la mañana, con diferencia en más o en menos de unos diez minutos de las 11.30, todos los imputados llegaron a la sala de audiencias en medio de una lluvia intensa que anegó parcialmente algunas calles aledañas a los tribunales.
Previo al inicio de la lectura del veredicto, el abogado de Gregorio Ríos, Jorge Sandro, anticipó a la prensa que «una pena gravísima como la reclusión perpetua» se caería «por su propio peso» si «los fundamentos no son suficientemente adecuados».
Sandro dejaba entrever así lo que fue una impresión generalizada entre los asistentes al juicio: su artillería está apuntada a la apelación ante la Cámara de Casación bonaerense y, eventualmente, ante la Corte provincial o la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Los padres de José Luis Cabezas ingresaron rápidamente a la sala de audiencias una hora antes del inicio de la lectura del veredicto y rehusaron el contacto con la prensa.
Los padres de la víctima asistieron a la larga lectura de la sentencia uno junto al otro, con rostro tenso y afligido al mismo tiempo, mientras su hija, Gladys Cabezas, y la compañera del fotógrafo al momento de su muerte, Cristina Robledo, apoyaban sus cabezas y sus manos sobre los hombros del marido de la primera, sentado justo en medio de ambas.
Los acusados, en tanto, mantuvieron posturas cambiantes: Ríos pareció aburrido por momentos e impávido por otros; Prellezo bostezó reiteradamente.
Lo que dijo cada uno al conocer la sentencia
María Cristina Robledo, la viuda del fotógrafo José Luis Cabezas, dijo anoche que «estoy conforme con las penas dispuestas por el tribunal».
«Pero -aclaró la mujer emocionada- justicia se hubiese hecho si yo saliera de aquí del brazo de José Luis».
Gregorio Ríos, ex jefe de seguridad de Alfredo Yabrán, sostuvo que «creo en la justicia y voy a seguir buscando justicia».
Ríos fue condenado a prisión perpetua como instigador del asesinato.
Esposa de Ríos. «A mi marido lo condenó Duhalde», dijo anoche. Agregó que el ex mandatario bonaerense «todavía tiene poder, pese a que ya no es gobernador».
Norma Cabezas, la madre del fotógrafo asesinado advirtió anoche que «a mi hijo no me lo devuelven más por más que haya justicia» y proclamó a la salida del tribunal: «Yabrán vive».
Aseguró, también, que «todavía falta mucho» para que se haga justicia con el crimen de su hijo y recordó que aún falta juzgar al ex comisario de Pinamar Alberto Gómez.
«Un poquito en paz va a descansar José Luis», dijo la mujer, en medio de un profundo llanto.
Juan Martín Cerolini, el abogado de los «horneros», se mostró conforme anoche con la pena de prisión perpetua para Horacio Braga y Sergio Gustavo González, para quienes la fiscalía había solicitado reclusión perpetua.
«Haber rebajado la calificación con Braga y con González es muy beneficioso para nosotros, en principio estamos conformes con ello», dijo Cerolini, quien anticipó que apelará ante la Cámara de Casación bonaerense.
«Vamos a recurrir a la Cámara de Casación (bonaerense), tenemos 15 días para hacerlo».
Un fallo larguísimo y agotador
BUENOS AIRES (DyN) – Los integrantes de la Cámara de Apelaciones y Garantías de esta ciudad elaboraron un fallo larguísimo, más afecto a la valoración de las probanzas que a los tecnicismos jurídicos, para emitir su sentencia en el juicio por el crimen del fotógrafo José Luis Cabezas.
Para el juez Jorge Dupuy, toda la operación que terminó con el crimen del reportero gráfico fue realizada «a favor de los intereses» del empresario Alfredo Yabrán y tildó de «inescrupuloso» a su ex jefe de seguridad, el ex militar Gregorio Ríos.
Dupuy dio por probada la «instigación y participación» de Ríos en el homicidio simple» de Cabezas aunque desestimó las «agravantes» para mensurar la pena.
El primer juez en fundamentar su voto sostuvo además que el ex policía Gustavo Prellezo fue el «director organizador del complot» que terminó con la vida de Cabezas, y que sus por entonces colegas Aníbal Luna y Sergio Cammarata «combinaron» con él todo el operativo.
Sobre Luna, Dupuy precisó que su participación fue «determinante y necesaria en el hecho en su totalidad» y, en cambio, no acusó a la ex esposa de Prellezo, Silvia Belawsky, ni de participar en el crimen ni tampoco por la presunta estafa que habría cometido al denunciar como robado el automóvil que habría sido usado en el crimen.
El camarista Raúl Begué, presidente del tribunal y segundo juez en exponer su postura en la sentencia, parafraseó al escritor colombiano Gabriel García Márquez y describió el proceso que terminó en la muerte de Cabezas como «una suerte de una crónica de una muerte anunciada».
«Fue Yabrán quien instigó a Prellezo» a la acción que terminó con la muerte de Cabezas «y contó con el concurso imprescindible de Gregorio Ríos», destacó el magistrado.
En ese sentido descalificó con dureza expresiones del defensor de Luna y Cammarata, Horacio Lanza, sobre la presunta injerencia y presión de los medios de comunicación en la dilucidación del debate. «Ha tenido malas experiencias anteriores o ha conocido otros tiempos y otros jueces», le dijo el camarista.
El magistrado dio por probado que Prellezo le disparó en dos oportunidades a Cabezas «tal cual lo había planeado con anterioridad».
También dio por acreditado que Prellezo le dijo a Belawsky que «Yabrán está detrás de esto» y que la amenazó: «Nunca en tu vida se te ocurra hablar de esto si no querés que te pase algo».
Begué desbarató el intento de la defensa de Prellezo a través de la reconstrucción computarizada del momento del crimen al considerar que desde donde estaban los platenses José Luis Auge y Héctor Retana (en el interior del Fiat Uno, en proximidades de la cava donde se produjo el crimen) pudieron «divisar todo lo que dijeron haber visto».
Respecto de Cammarata, el presidente del tribunal consideró que «tuvo protagónica e imprescindible participación» en el crimen y que «combinó con Prellezo» la acción de privar de la libertad a Cabezas para interrumpir su labor profesional en Pinamar.
«Facilitó y protegió la estadía de los hornenses en una localidad adyacente a la de la futura víctima» y «aportó una de las armas» utilizadas en el crimen.
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